Hasta el año 1919 la única manera de cruzar el Atlántico era en barco. En junio de ese año los aviadores británicos John Alcock y Arthur Brown hicieron el primer vuelo transatlántico sin escalas.
Casi 10 años más tarde, el 11 de octubre de 1928 comenzaban los primeros vuelos transatlánticos con pasajeros. El dirigible alemán "Graf Zeppelin LZ 127" con el aviador Hugo Eckener a los mandos alzaba el vuelo bajo la atenta mirada del público.
Su capacidad era de 20 pasajeros repartidos a lo largo de sus 236,53 metros, alcanzando una velocidad máxima de 128 km/h gracias
a sus 5 motores Maybach de 550CV que ayudaban a la propulsión.
Esta primera ruta unía Lakehurst (Nueva Jersey) con Frankfurt, y pronto se sumó una segunda ruta que conectaba la ciudad alemana con Brasil.
Entre 1931 y 1937 el Graf Zeppelin cruzó el charco unas 136 veces, cada viaje venía a durar unos 4 días por trayecto y el precio del billete era de unos 400 $ de la época, que vendría a ser el equivalente a unos 7.000 $ actuales.
En 1936, hacía su aparición el Hindenburg, un icónico modelo también de la compañía DELAG que fue apodado como "el primer hotel volador del mundo". Su interior fue diseñado por Fritz August Breuhaus, encargado también del diseño de los autocares Pullman, trasatlánticos o algunos buques de guerra de la Armada alemana. El aparato aéreo contaba incluso con un lounge en el que incluso llegó a haber un piano.
El espacio para los pasajeros se dividía en dos y se encontraba dentro del casco de la aeronave. Las cabinas no contaban con cuartos de baño, tan solo con retretes, pero a cambio contaban con literas para poder echar una cabezada e incluso con una sala de fumadores.
El aparato prometía convertirse en el medio de transporte intercontinental por excelencia hasta que apenas un año después de su nacimiento, después de haber cruzado el Atlántico con éxito, el Hindenburg se incendiara un 6 de mayo de 1937 intentando aterrizar en Lakehurst.
Murieron 35 de las 97 personas que viajaban en él y nunca volvió a recuperar la época de esplendor de estos vuelos comerciales que cedieron su lugar a los aviones.
