Es difícil para nuestras mentes modernas valorar la importancia de la invención del daguerrotipo en 1839. De repente, la gente tenía por fin la capacidad de conservar una imagen perfecta de un ser querido, debió ser alucinante.
A medida que el coste de la tecnología se reducía, la práctica de utilizar la fotografía para conservar un recuerdo apropiado de los seres queridos fallecidos debió de ser irresistible.

A diferencia de hoy, cuando casi todo el mundo ha sido fotografiado innumerables veces, a finales de 1800 y principios de 1900 una persona podía vivir toda su vida sin dejar atrás un solo retrato fotográfico.

Así comenzó la disciplina de la fotografía post mortem. En Norteamérica y Europa se extendió la costumbre de fotografiar a los familiares recientemente fallecidos, a menudo junto a otros miembros de la familia aún vivos.

Era una forma de reunir a los vivos y los muertos para establecer una continuidad en el paso del tiempo.

Como escribe Meghan en Cvlt Nation:
"Hace cien años en Estados Unidos y el Reino Unido, ver los retratos de familiares o niños muertos en las paredes de las casas era totalmente normal, y de hecho era lo que se esperaba. Si bien hoy en día, preferimos recordar a nuestros antepasados mientras vivían, los victorianos sentían que captar su carne muerta era una manera de rendir homenaje a su paso por la vida".






via dangerousmind