Desde tiempos remotos, hemos levantado la mirada hacia las estrellas y nos hemos sumergido en las profundidades del océano para descubrir qué existe más allá de aquello que nuestros ojos alcanzan a ver.
Hemos explorado cielos, selvas, desiertos y mares. Siempre desde el mismo lugar: nuestro cuerpo, ese vehículo extraordinario que nos permite estar vivos, desplazarnos y salir al encuentro del mundo.
Pero ¿y si el territorio por explorar estuviera mucho más cerca?
Dicen que nuestro cuerpo guarda sorprendentes semejanzas con la naturaleza, incluso con el propio cosmos. Estamos hechos, en gran parte, de agua, como los océanos.
En nuestros ojos habitan formas que nos recuerdan a constelaciones. Y las redes neuronales que recorren nuestro cerebro evocan, en su complejidad y belleza, las estructuras que dibujan las nebulosas en el espacio.
Somos, de algún modo, naturaleza observándose a sí misma.
Entonces me pregunto: ¿y si el viaje más fascinante no fuera hacia las estrellas, sino hacia el centro de nuestro propio cuerpo? ¿Y si ese vasto universo que buscamos sobre nuestras cabezas estuviera también bajo nuestra piel?
De estas preguntas nace Human Universe-The Experience: una exposición inmersiva que llega a Madrid para invitarnos a mirar el cuerpo humano de otra manera, como paisaje, como universo y como territorio por descubrir.
A través de recreaciones hiperrealistas del interior del cuerpo humano, realidad virtual, proyecciones inmersivas e instalaciones interactivas, Human Universe-The Experience transforma lo invisible en algo visible, comprensible y asombroso.
Durante 70 minutos te conviertes en un explorador que navega por vasos sanguíneos, caminas entre neuronas, te adentras en el interior del ojo y activas células y órganos.
Un viaje hacia dentro. Hacia aquello que somos y que, precisamente por estar tan cerca, quizá nunca nos hemos detenido a mirar.
Mirarnos es descubrir que, de alguna manera, ya llevamos el mundo entero dentro.
Desde el 11 de septiembre en El Espacio Delicias, de Madrid.
