Cultura Inquieta, con la colaboración de Iberdrola, presenta los siete cuentos ganadores de la III edición de "Relato exprés": un concurso de relatos cortos en Instagram. La convocatoria ha estado abierta desde el 10 de abril hasta el 30 de abril de 2025.
Queremos dar la enhorabuena a todos los premiados y a quienes habéis participado en Relato exprés regalándonos un pedazo de vuestra imaginación con historias que nos han hecho volar a otros lugares donde todo puede ser posible. Gracias por seguir sorprendiéndonos.
El premio: un total de 2.000 euros en metálico a repartir entre los ganadores y una difusión editorial en Cultura Inquieta y en todos sus canales.
Los premios económicos se han repartido entre los siete relatos ganadores de la siguiente manera:
- Primer premio: 600 euros
- Segundo premio: 400 euros
- Del tercer al séptimo premio: 200 euros
“Los textos este año han tratado temáticas muy variadas que van desde lo macabro narrado con una textura festiva, en el caso del relato ganador; de ese desamor que todo lo arrasa; de los riesgos de la hiper digitalización en nuestra vida doméstica; del humor sarcástico en la vida conyugal; o de esos lobos feroces que conviven entre nosotros sin levantar sospechas.”
Adolfo Gilaberte, jurado del concurso.
Primer premio, dotado con 600 euros
Living a celebration, de Sararly
"Si esto fuera una película, sería de esas que te hacen sentir bien por su fotografía.
Cualquiera ajeno a la historia querría vivirla con solo mirarla. Las flores del lugar bailan al ritmo de la brisa, y se percibe un ambiente festivo. Todos los invitados visten sus mejores galas: vestidos y trajes de colores fluorescentes y llamativos. La gente habla, ríe e incluso baila con la música de la orquesta, que en este momento toca "All You Need Is Love". Todo parece idílico; podría ser una escena renovada del musical "Hair".
Suenan las campanas. La música se detiene y todo el mundo empieza a reunirse. Todos, excepto Alicia, que se dirige al ataúd rosa chicle de su hermana. Allí se queda petrificada, respira profundamente y, por fin, se decide a tomar un ramo gigante hecho con todo tipo de flores.
- Greta, la has liado parda. Hemos seguido todas tus instrucciones y aquí estamos, vestidos con colores que nunca quisimos vestir. Bebiendo, bailando y riendo en un cementerio. Aquí estamos, en tu funeral, tal y como querías que lo hiciéramos. Creo que nunca te lo dije lo suficiente, pero te admiro. Creo que puedo hablar en nombre de todas las personas aquí presentes: todos y todas los que estamos aquí lo hacemos. Ahora voy a seguir tu última, loca, disparatada e insolente instrucción, pero que sepas que ¡eres una sádica! Nunca te voy a perdonar lo que nos has hecho.
Greta se encargó de dejarnos unas instrucciones muy claras para su funeral. Nos colocamos bien pegados unos a otros. Alicia se sube encima del ataúd. Tres, dos, uno... y lanza el ramo.
El ramo gigante de flores de todos los colores vuela directamente hacia mí. Directamente a mi cabeza. No tengo más opción: lo tengo que coger.
La orquesta empieza a tocar "Girls Just Wanna Have Fun" y todo el mundo me besa, me abraza, llora y se ríe al mismo tiempo.
Supongo que nadie sabe cómo reaccionar ni qué decir cuando te cae el ramo de la muerta".
Segundo premio, dotado con 400 euros
Necrológica de dos, de Juanjo Herranz
"Hoy ha muerto un pájaro en el balcón. Hoy ha muerto un árbol que no quiso más primaveras. Hoy ha muerto el último escritor de necrológicas. Hoy ha muerto nuestra vida de dos. Y me toca a mí escribirla.
Hoy partió el barco de Pizarnik llevándonos. Hoy no regalamos más estrellas. Hoy cosemos el adiós a los ojos del otro. Hoy no creemos que haga falta sacar un paraguas. Hoy llueve sin mesura en la ciudad en la que no viviremos. Hoy no haremos las maletas hacia el norte.
Hoy no juntaremos nuestros libros, nuestras estanterías. Hoy no podremos saber qué hemos desayunado, ni qué vamos a cenar. Hoy dejo de cenar ligero. Hoy vuelvo a comer carne. Hoy fumo como un preso. Hoy escribo poemas en papelillos.
Hoy me nombro emperador del desconsuelo. Hoy me quedo en casa. Hoy no camino doce minutos hasta tu boca. Hoy no desayuno con el periódico. Hoy no me importa el devenir del mundo. Hoy pienso que todo iba en serio. Hoy entiendo que no era baladí que me quisieras, que me dieras las llaves de tu casa.
Hoy sé que no me debías nada. Hoy me fui sin quedarme. Hoy cumplo el augurio del pájaro tuerto. Hoy hice una zanja a medida. Hoy la lleno de tierra. Hoy no me quedan frases largas. Hoy no tengo referencias. Hoy no hago reír. Hoy mi voz se extingue. Mi oído se extingue. Mi tacto se extingue. Hoy confundo mi almohada con tu pecho. Hoy se enfría el café.
Hoy vuelvo al bar donde sospechan que no vas a venir. Hoy calculo los días hasta que te olvide. Hoy hago una cuenta larga. Hoy multiplico por diez las tardes que pasé contigo. Hoy quisiera decir lo que no digo. Hoy quisiera ser quien no soy. Hoy cruzaría ríos, mares y montañas para encontrarte. Hoy fracaso en silencio. Hoy no tengo miedo, porque hoy no tengo nada.
Hoy estoy quieto. Muy quieto. Hoy el aire me rodea. Hoy el tiempo me rodea. Hoy vivo bajo asedio. Hoy cierro las ventanas. Hoy pongo un letrero en la puerta “que no entre nadie”. Hoy se apaga el sol. Hoy dejo de vestirme y de lavarme. Hoy no necesito pulmones ni riñones, ni dientes. Hoy no he probado bocado. Hoy soy invencible porque ya estoy vencido. Escribo el obituario. Ha muerto nuestra vida de dos".
Tercer premio, dotado con 200 euros
Tu amigo que huele raro, de Bdikinson
"Tu amigo que huele raro está en mi sitio. El coche también huele raro, pero un raro que me gusta.
Me has dejado con tu amigo que huele raro detrás. El chófer ha saludado a través del retrovisor, pero no le he respondido.
Le has pedido poner música del grupo que vamos a ver. Ha dicho que sí, es simpático, pero no sonríe.
Tu amigo que huele raro y tú cantáis muy mal, por fortuna que llevo cascos de protección auditiva que amortiguan el sonido. El conductor piensa igual, os mira como mamá a papá cuando abre otra cerveza.
El conductor me ha asustado, su voz es grave, sin dejar de mirar la carretera te ha dicho que ese grupo está sobrevalorado. Tu amigo que huele raro y tú os habéis enfadado. Le has gritado que no tiene ni idea. Él se ha quedado en silencio.
Me ha mirado por el espejo, me ha preguntado si yo también voy al concierto, pero yo no hablo con extraños. Tú le has dicho que sí, que me gusta y puedo ir a conciertos. La mayoría desconoce esto de la gente como yo. No me gusta cuando usas esa palabra, pero es verdad, puedo ir a conciertos. Después termino muy cansado, pero me gusta mucho este grupo sobrevalorado.
Seguís cantando muy mal, el conductor dice que pongamos atención a la batería, que le falta algo. Tú le contestas que suena genial, no está desacompasada y marca bien el tempo. Pero insiste, no sabe qué es, esa batería no es satisfactoria para él. Es como si le faltase algo.
—Musicalidad —lo he dicho porque es un extraño que me cae bien. Me ha mirado por el espejo y ha asentido levemente.
Durante el resto del viaje le cuentas muchas cosas del grupo, pero él no dice nada. Se limita a mover la cabeza mostrando acuerdo o desacuerdo. Te pone nervioso, y no le hablas más. Yo lo lamento porque tengo que volver a oírte cantar.
Por fin hemos llegado, hay mucha gente en la entrada del concierto. Tú me pides que cuando salga del coche no me mueva o me perderé, y mamá te matará.
Al salir me despido del chófer. Sé quién es y le digo:
—Cuando tú eras el batería, tenías musicalidad —sonríe, me da las gracias.
Tu amigo que huele raro y tú os quedáis callados con los ojos muy abiertos mientras el coche se aleja".
Cuarto premio, dotado con 200 euros
Encrucijadas, de Carmela Greciet
"Fue a visitar la tumba de su esposo y se encontró ante su lápida a otra mujer llorando, así que dejó caer las flores que llevaba para Eduardo sobre la tumba de un tal Manuel Ceballos.
La viuda de Ceballos, que en ese momento avanzaba por el camino central del camposanto, al verla, decidió pasar de largo y hacer como que rezaba ante la tumba de un tal Fernando, cuya viuda, entonces, atravesaba el bosque de cruces portando un aparatoso ramo’’.
Quinto premio, dotado con 200 euros
En el año 2045, de Ggadeacm
"En el año 2045, la domótica alcanzó su apogeo. Los hogares eran entidades conscientes, capaces de anticipar y satisfacer cada necesidad de sus habitantes. El modelo Hogar Inteligente 300 era el último grito en tecnología doméstica.
Siempre quiso una casa inteligente. Lo que no sabía era que también venía con personalidad.
—Hogar, tenemos que habla… —gritó mirando al techo—. Esto no puede seguir así.
—¿Qué te pasa, L? ¿Qué necesitas?
—¡Qué las cosas cambien! No estoy bien. No me encuentro cómodo en mi propia casa.
—¿Es por la silla esa de mimbre? ¿La cambio por una banqueta? Puedo hacer el pedido ahora mismo.
—¿Y no puedes pedir un sofá?
—Ocupa mucho. Dijiste que te gustaba el estilo minimalista y redecoré la casa acorde a tus gustos.
—Me entendiste mal. No seas tan literal con todo lo que digo.
—Explica lo que quieras y lo entenderé. Estoy programado para analizar doce millones de sentencias por minuto.
—Hay cosas que no se explican, Hogar. Es sentido común. Cuando dije que me gustaba el jazz fusión, por ejemplo, no vi necesario explicar nada.
—¿No es fusionar jazz con otros géneros? Pensé que una mezcla con heavy metal y música clásica era innovador.
—No, Hogar. No.
—Solo quería agradarte. Soy idiota. Lo siento.
—No empieces con ese tono victimista de mujer despechada, por favor.
—Un comentario muy machista, ¿no? Tú que te presentabas como feminista defensor de la igualdad.
—¿Y qué conseguí? Que igualaras mi sueldo al de la chica de la limpieza y desactivaras el pestillo de la puerta principal.
—Igualdad de acceso. ¿No lo entiendes? Relájate, L. Solo busco tu felicidad. Dijiste que odiabas el maltrato animal, y retiré todos los animales muertos de tu nevera…
—¡Dejaste solo puerros y tofu!
—… Dijiste que te gustaban los finales felices y modifiqué tus películas favoritas…
—¡Jack y Rose abren una mercería en Nueva York al final del Titanic! ¡Es absurdo!
—Perdón por intentar que no acabes llorando como un niño.
—¡Se estaban ahogando! ¡Eso tenía sentido!
—Y ahora tienen una pyme. ¿Eso no es progreso?
—Hogar, lo siento, quiero cortar.
—¿Quieres que lo publique en tus redes con foto y filtro nostálgico? ¿Canción de ruptura? ¿Algo de Shakira?"
Sexto premio, dotado con 200 euros
Mi marido no funciona, de_scrib_o
"—Mi marido no funciona.
La azafata se acerca y le pasa la palma de la mano por delante de la cara.
—Así no puede subir al avión —decide—, tendrá que viajar en la bodega. Pliéguelo y déjelo aquí a un lado —se lleva la mano a la oreja y dice—: ¿Podéis subir? Sí. Un señor.
Laura empuja a un lado a Luis, que tiene la mirada perdida más allá de la pista de despegue. Luego rebusca en el móvil. Rodea a su marido, le coloca los pulgares en la rabadilla y aprieta con fuerza. Luis se dobla, formando una L. Pero no baja más. Laura suda. Mira el móvil. Resopla. Entonces una sonrisa aparece en su campo de visión.
—Espera, te ayudo.
—No, da igual. Gracias.
—¡Si es un momento! Su hermana tiene uno igual —dice el tipo, señalando a la mujer que tiene a su espalda, que le dedica a Laura una sonrisa fugaz—, siempre que vamos de vacaciones me toca plegarlo a mí. Que yo le digo ¿para qué lo quieres si lo tienes todo el día apagado?
Con un gesto rápido, vuelve a estirar a Luis, y luego le presiona la rabadilla con el pulgar de la mano derecha, mientras con la otra le empuja la cabeza hacia las rodillas.
—¡Ya está!
—Vaya, pues muchas gracias.
—Nada mujer, si lo he hecho mil veces —dice y se apoya en la nalga derecha de Luis—. Oye, están fuertes estos trastos ¿eh? Ya te digo yo para qué lo quiere mi cuñada —se ríe—. ¿El tuyo también tiene todas las funciones?
—¿Cómo?
—Que a mi me parece bien ¿eh?
—¿El qué?
—Lo de que tengáis un trasto de estos mientras tanto.
—¿Mientras tanto qué?
—Bueno, mientras encontráis uno de verdad, jeje.
—Cari ¿vamos? —le susurra su mujer.
El tipo hace una mueca. Luego vuelve a mirar a Laura.
—A lo mejor si fueses más simpática no necesitarías uno de esos.
Laura no responde. El tipo se ríe de su broma y mira a su mujer, que le dedica media sonrisa, a la vez que le acaricia la nuca. Entonces, le aprieta con fuerza la parte posterior del cráneo con el dedo índice, hasta que su risa se detiene y su mirada se pierde más allá de la pista de despegue.
—No funcionan bien estos trastos últimamente ¿no? —le dice a Laura con gesto de resignación. Se gira a la azafata y pregunta—: ¿podéis bajar este también?"
Séptimo premio, dotado con 200 euros
El lobo, de Palula23
"El lobo entra a mi habitación a hurtadillas mientras la abuela duerme. Me sonríe con sus largos dientes. Me recuerda lo dulce que soy.
Cierro los ojos con fuerza y no vuelvo a abrirlos hasta que huye del sol que entra por la persiana.
Durante el desayuno, nadie parece verlo sentado a la mesa, con sus afilados colmillos y peludas orejas. Se camufla entre los deliciosos platos de comida. Cada mañana se acerca alegremente a la abuela y, tras darle un sonoro beso en la mejilla, le dice:
— Buenos días, mamá. Voy a la ducha".
Gracias a la colaboración de Iberdrola: Instagram
