Reinventarse con arte nunca caduca
Una vez más, los objetos se convierten en musas de la memoria. Y, efectivamente, algunos como estos, resultan también perfectos para reinventarse.
Una vez más, los objetos se convierten en musas de la memoria. Y, efectivamente, algunos como estos, resultan también perfectos para reinventarse.
La diseñadora de moda Roza Khamitova tenía un problema. Había reunido tal cantidad de bocetos de posibles diseños de bufandas para su línea de ropa Shovava que ya no cabían en las cajas y contenedores de debajo de su cama.
Las cortinas opacas son cortinas que bloquean el máximo posible de luz solar. Se emplean generalmente en las salas de clases y reuniones, estas cortinas son conocidas por su aspecto amarillento.
Leire Zabala (Irún, 1979) es una artista de ciudad fronteriza rodeada de pueblos con mar, puertos y aduanas. Es el resutado de una suma de identidades que darán como fruto, una bonita forma de transformar la realidad en forma de pequeñas cajas de luz.
La gente de Little Planet Factory, con sede en Londres, fabrica minúsculos planetas y lunas por medio de impresión 3D que podemos colocar en nuestro escritorio o sostener en nuestras manos.
Cuando Ricardo Bofill se encontró una fábrica de cemento abandonada en 1973, vio inmediatamente un mundo de posibilidades.
El estudio italiano AMeBE rinde homenaje a la impresionante belleza arquitectónica de la basílica de San Pedro al recrearla como una magnífica lámpara.
El diseñador chipriota Stelios Mousarris, tras ver la estupenda película Inception (2010) dirigida por Christopher Nolan, se inspiró en ella para crear su mesa Wave City. Se centra en la escena de la película en la que se demuestra el poder de curvar sueños según la voluntad del arquitecto de sueños. Al igual que en la pantalla, la mesa en su interior tiene un paisaje urbano curvado.
Lila Jang es una maravillosa joven escultora nacida en Seúl, crea mobiliario de estilo francés del siglo XIIX que parece estar atrapado en medio de un show surrealista. Sus sillas bailan, su canapé se sube por la pared y su sillón parece un snob arrogante con sus hinchados reposabrazos, lo que hace difícil que nadie se siente entre ellos.