Estimulante

La curiosa historia del beso de Time Square

Con motivo del día mundial de la enfermería que se celebra hoy 12 de mayo, hemos querido hacer nuestro particular guiño a esta pofesión tan loable a través de una de las fotografías más míticas de la historia. El fotógrafo, Alfred Eisenstaedt, originario de Prusia, transmitió al mundo en agosto de 1945 la alegría de un marinero y una enfermera, a través de una imagen que ha quedado inmortalizada. Los protagonistas de la imagen celebraban con un apasionado beso el triunfo definitivo de las tropas estadounidenses sobre las fuerzas japonesas en la Segunda Guerra Mundial. Lo más importante es lo que se esconde detrás de esta foto, ¿por qué besa a una enfermera? En realidad eran dos completos desconocidos que se dejaron llevar por el furor del amor que acababa de vencer a la guerra.

Estilo de vida

¿Cómo era la vida antes de google? The New York Public Library nos lo enseña

La Biblioteca Pública de Nueva York ha encontrado una antigua caja con peticiones y preguntas de sus lectores desde los años cuarenta hasta la década de los ochenta que demuestran cómo se buscaba información antes de que Internet apareciera. El "Google" antes de Google ha salido a la luz y cada una de estas cuestiones salen todos los lunes en su cuenta de Instagram con el hashtag  #LetMeLibrarianThatForYou (la versión librera del clásico #LetMeGoogleThatForYou). Esta es una selección de las cuestiones más interesantes que por el momento la biblioteca pública de Nueva York ha publicado en su cuenta de Instagram.

Estimulante

'El aislador', un peculiar casco de 1925 para mejorar nuestra concentración

El Aislador (The Isolator) es un, digamos, muy peculiar casco inventado en 1925 que fue utilizado para ayudar a aumentar la atención, la concentración, privando al portador de ningún tiopo de sonido, saturándolo por completo de oxígeno y limitando su visión a una pequeña hendidura horizontal.

Fotografía

Viaje al pasado y a la nostalgia a través de las emocionales capturas de Eugenia Maxinova

Las fotografías de Eugenia Maximova destilan melancolía y belleza a partes iguales. Incluso pueden evocarnos olores del pasado ya que cada composición es una retrospectiva costumbrista cargada de simbolismo y delicadeza. La artista se refugió en sus bodegones de naturalezas muertas para superar la pérdida de su madre: "Mirando a través del visor y pulsando el botón de la cámara me ayudó a escapar de la realidad desgarradora de su pérdida, para superar el shock y disminuir la quemazón del dolor. A medida que pasaba el tiempo, la fotografía se convirtió en mi medio de comunicación preferido, un nuevo punto de salida de la expresión creativa, por lo que sentía por tanto por mí como por mi percepción del mundo alrededor".

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