El fotógrafo retrata edificios y construcciones en la hora dorada para resaltar la belleza de la decadencia y el paso del tiempo.

Un hospital abandonado, una fábrica textil o la bodega de vino más grande de todo Mallorca. Lluís Bort sabe encontrar los vestigios de una época más prolífica en su isla y lo hace a través de las estructuras urbanas abandonadas, deterioradas por el paso del tiempo, vacías, grises y sin vida.
La belleza está en los ojos de quien nos mira y eso es precisamente lo que logra Bort con sus imágenes. El fotógrafo y también arquitecto es capaz de devolverle la magia a cada una de las construcciones que forman la serie Arquitecturas vacías.



Cada edificio está fotografiado en la hora dorada, de forma que lucen como verdaderas joyas arquitectónicas, vuelven a brillar como antaño cuando eran útiles y se erigen imponentes sobre un cielo azul intenso que destaca con el tono amarillo de sus fachadas.
Bort hace de la decadencia belleza con el objetivo de resaltar que las construcciones de su tierra, aunque apagadas, pueden volver a tener una segunda vida. Desde un hospital que abandonaron al construir uno nuevo a las afueras de Palma; una fábrica textil en Sóller, motor económico de la isla durante la Guerra Civil; hasta la bodega de vino más grande de la isla ubicada en Felanitx, cerrada en los años 90.



Arquitecturas vacías es un proyecto que comenzó en 2019 y, desde entonces, su autor cuenta que algunos de los edificios retratados se han sometido a intervenciones de adecuación y rehabilitación.
Los ojos de Lluís Bort nos recuerdan la importancia de mirar el mundo desde otra perspectiva, buscando la belleza allá donde no se nos presenta de forma clara a primera vista.





