Hay quien llega al festival con un artista en mente y quien viene dispuesto a descubrirlo. Quien se aprende un setlist entero y quien solo quiere cantar su canción favorita con sus amigos. Quien convierte cada concierto en un recuerdo y quien empieza a disfrutar del festival mucho antes de que suene la primera canción. En Coca-Cola Music Expierience no hay una única manera de vivir un festival, hay tantas como fans.
Coca-Cola Music Experience acaba de celebrar su 16ª edición y, durante dos días, 45.000 personas se reunieron en el Iberdrola Music de Madrid, mientras millones más siguieron la experiencia desde cualquier parte del mundo a través del streaming.
Más de veinte artistas, 22 horas de música y un recinto lleno de escenarios, atracciones y experiencias. Pero, si algo convierte un festival en algo más que una sucesión de conciertos, es todo lo que ocurre entre canción y canción.
Un festival también empieza cuando decides con quién vas, cuando eliges el outfit, cuando haces planes para llegar temprano o cuando llevas semanas contando los días para ver a ese artista que tienes en bucle.

La jornada comenzaba entre encuentros, música y actividades. Había quien se animaba a jugar un torneo de basket 3x3 en la Sprite Street Court, quien se perdía en la Zona Arcade de Fanta, quien buscaba los tickets dorados en La Noria o quien aprovechaba para hacerse una foto analógica o un retrato personalizado.
Sí, también hay fans que viven el festival como un pequeño universo en sí mismo. Quieren recorrerlo entero, probarlo todo y volver a casa con la sensación de no haberse dejado ninguna experiencia pendiente.

Y luego están quienes llegan con la misión de ver a su artista favorito. Para ellos, todo lo demás puede esperar. El concierto es el momento.
Este año hubo muchas canciones capaces de provocar ese momento. El viernes, Melendi hizo cantar a miles de personas con himnos como Tu jardín con enanitos o Caminando por la vida, mientras artistas como Wisin, Milo J, Natalia Lacunza, Violeta, Lucho RK o YSY A llevaron al escenario sonidos y generaciones diferentes.
Y el sábado, Dellafuente puso el punto final al festival en Madrid con el último concierto de su gira, rodeado de 60 personas entre músicos, bailarines y figurantes y construyendo un show espectacular.

Un festival también es una forma de expresarse.
En los looks, en el maquillaje, en el pelo, en las fotos o en la forma de bailar. Por eso este año CCME amplió su propuesta con espacios dedicados precisamente a esas pequeñas formas de expresión con talleres de Make Up & Hairdressers, retratos personalizados de Fuze Tea, fotografía analógica y diferentes activaciones que hicieron que el público también fuera protagonista.
Porque todas las formas de vivir un festival son válidas.

También se pudo vivir desde casa desde el streaming global que permitió que millones de personas siguieran CCME desde distintos lugares del mundo, con creadores como Fabiana Sevillano, Javi Hoyos, Plex, Juan y Erra, Andrea Garte y Marta Díaz al frente de una retransmisión que incorporó entrevistas, retos y formatos sociales.
Porque verlo desde casa, comentarlo con tus amigos y sentir que formas parte de lo que está pasando aunque estés a kilómetros del escenario, también es otra forma de vivir CCME.

Durante dos días, CCME reunió estilos, generaciones y formas muy diferentes. Y lo bonito fue ver que no hay una sola forma de vivir un festival, hay 45.000 maneras de hacerlo en directo y millones más de sentirlo desde cualquier lugar.
Ahí está la magia de Coca-Cola Music Experience, que cada fan puede encontrar su propia forma de hacerlo suyo.
Coca-Cola Music Experience: Web | Instagram
**Autoría de las fotografías: NABSCAB.