Camille Claudel con tan solo 19 años fue una de las estudiantes más prometedoras del escultor más famoso del S. XIX: Auguste Rodin.
La figura de Claudel permaneció ensombrecida por Rodin. Pero, a pesar de todo, fue una mujer que decidió hacer con su vida justo lo que quería, haciendo caso omiso a la sociedad de su tiempo. Eligió amar a quien quiso y, sobre todo, ser artista y crear esculturas de barro y bronce a la altura de las exigencias de la época.

La película Camille Claudel, protagonizada por Isabel Adjani en 1990, que incluso fue nominada a un Oscar por su trabajo, da vida a la artista en la que se relatan sus pasiones, sus preocupaciones y su locura final, un turbulento desenlace donde todavía se cuestionan si su locura estuvo allí desde un principio o si fue conducida a la demencia fruto de una sociedad que no podía aceptar a una mujer que vivió para sí misma.

A pesar de todo, las obras de Claudel resaltaría del resto desde sus inicios como estudiante de Rodin, por lo que su trabajo pronto se publicaría en los prestigiosos Salon d' Automne y el Salon des Indépendants de París. Y aunque su legado fue casi olvidado a partir de su muerte, en 1843, la obra de la artista fue tan importante, que en 1884 el Museo Rodin organizó una exposición temporal de sus esculturas. Amante y musa de Rodin, Claudel colaboraría incluso en la realización de una de las obras más famosas del artista: "La puerta del Infierno".
Hoy en día, se ha abierto un espacio artístico que lleva su nombre, el Museo Camille Claudel. Se encuentra situado en la pequeña ciudad francesa de Nogent-sur-Seine, su ciudad natal donde se exponen sus obras en un merecido primer plano.

Los diez años de la relación amorosa de Claudel y Rodin le trajeron beneficios e inconvenientes a partes iguales. Sin embargo, el trabajo de Rodin se volvió mucho más sensual, pues en esos años concluiría "El beso", su monumental obra dedicada al amor apasionado, al igual que el "Idolo Eterno".

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