Si alguna vez visitamos Tokio, deberíamos considerar invertir dos horas yendo al noroeste de la ciudad de Chichibu, donde podremos admirar uno de los museos más peculiares de la historia. ¿Qué lo hace tan peculiar? Su anterior dueño, que pasó más de cincuenta años recopilando piedras que se asemejan a rostros humanos.
Desde el rostro de Jesús (¿cómo lo lograron?) al de Elvis Presley, el museo Chinsekikan (El Salón de las Rocas Curiosas) presenta una vasta colección de 1700 rocas, de las cuales 900 son rocas con cara. Lo mejor, sin embargo, son las creativas asociaciones con celebridades, políticos como Boris Yeltsin o incluso personajes de videojuegos como Donkey Kong.
Desde que murió el conservador del museo en 2010, su hija se ha hecho cargo del lugar y tiene la intención de mantenerlo como está. Lo cuál es una gran noticia para aquellos de nosotros que todavía buscamos a ese hermano gemelo perdido, separado de nosotros al nacer. ¡Vengo a por ti, chaval!
Vía BoredPanda
