Los días en Derry son largos. "No hay mucho que hacer excepto pasar el rato, perdiendo el tiempo", dice Megan Doherty, fotógrafa de la ciudad irlandesa, en la que ha pasado casi toda su vida.
Stoned in Melanchol es su oda al lugar donde creció, un cuento de hadas de neón con sus amigas como heroínas. Hacer fotografías era, como ella dice, su "forma de escapar".

"Odiaba el hecho de tener que patear cada calle un millón de veces", explica Doherty sobre la razón por la que cogió por primera vez la cámara. Estaba inquieta, aburrida, claustrofóbica. Sus amigas eran su salvación, y cuanto más las fotografiaba, más gente conocía por el camino. Ellas, como buenas musas, la transportaron a otro mundo, uno que resultó sorprendente y eléctrico.












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