Nos entusiasma el trabajo de todos esos fotógrafos que, como Pau Buscató, se lanzan a las calles, cámara en mano, para capturar la magia de las casualidades que crean esas ilusiones ópticas divertidas, curiosas e, incluso, con mensajes que quedan a la libre interpretación de nuestra imaginación.

Sólo hay que esperar a que ocurra y estar en el lugar adecuado para poder capturarlo; la calle, la gente, sus estilos de vida, sus hábitos y sus rutinas diarias llenan los espacios de escenas de costumbrismo que pueden ser fantasía desde una óptica y una perspectiva llenas de creatividad.


Alan Burles comenzó como director de arte a principios de los años ochenta, sin embargo, después de invertir en un telémetro Olympus XA de 35 mm, comenzó a moverse por todos lados con una cámara de bolsillo.
Desde 2005, ha sido fotógrafo a tiempo completo, y sus fotos callejeras están llenas de ilusiones inteligentes que atrapan la atención del que las mira dibujándole una sonrisa en la cara.


Manipulando las perspectivas o jugando con la sobreexposición de la luz y las sombras, Burles consigue que un pintor flote sobre su escalera blanca, que un señor en su carro eléctrico parezca que esté en un mundo de gigantes o que alguien galope sobre la sombra de una escultura ecuestre.



Burles declara, "Mis 20 años en publicidad no me distrajeron de mi fascinación por la fotografía, fueron una inversión de tiempo increíble con grandes personas (y grandes fotógrafos) y, especialmente, en aprender sobre el poder de la simplicidad y el poder de la idea".
"Mi fotografía es, sencillamente, sobre momentos espontáneos, no planificados, encontrados (aunque en realidad creo que me son "dados") que simplemente ocurren y son hermosos, conmovedores o divertidos".



El prodigioso trabajo de Burles lo está llevando a exponer en galerías de todo el mundo y le ha hecho ganar este año los SPi Street Awards.

¿Seguís creyendo que la casulaidad no existe o que todo lo que pasa es producto del "causa y efecto"?
Pues para muestra unos botones y unos fotones.
