Bruce Gilden ha hecho muchas más cosas en su carrera como convivir con los yakuza y fotografiar su peligroso mundo desde dentro, o poner cara a los que se han quedado fuera del sueño americano, tratándolos cono honestidad y sin hipocresía. Hablamos del gran Bruce Gilden.
Todo empezó allá por el año 1968, cuando el neoyorquino Bruce Gilden vio la película "Blow-Up", inspirada en el fotógrafo chileno Sergio Larraín. Fue ahí cuando tomó impulso y le picó el gusanillo por la fotografía, comprando su primera cámara y saliendo a la calle.

Gilden siempre tuvo interés por las personalidades y mentes ajenas, motivo por el cual estudió sociología en la Universidad Estatal de Pensilvania y motivo por el cual también se dedica a fotografiar las realidades ajenas en la calle. Luego de aquello, estudió en el SVA de New York, donde tomó las herramientas fundamentales de su trabajo, ahí partió creando distintas series fotográficas, una de las primeras: “Coney Island”.

Así definía Gilden su capacidad de congelar momentos callejeros.
"La fotografía de calle es donde puedes oler la calle, sentir la tierra… tienes que ser insensible para ser fotógrafo de calle.”
Gilden captura lo más real de un rostro y de la sociedad mientras deambulan por la ciudad. El fotógrafo neoyorquino probablemente sea un “ladrón” de retratos, puedes ir por New York después de un día de mierda y ser capturado por su cámara y flash, sin previo aviso, capturando hasta tu más profundo sentimiento, ya que todo es en cuestión de segundos, espontáneo y sorpresivo.
"Soy conocido por hacer fotos muy cerca, y cuanto más viejo me hago, más me acerco."
Bruce Gilden






Bruce Gilden: Lost and Found