«Cuando el mundo se vuelva borroso, yo veré por ti»: una reflexión sobre el amor en el duelo
Hace apenas un mes, en el funeral de la madre de una amiga, asistí a un acto de amor en medio de la tristeza.
Hace apenas un mes, en el funeral de la madre de una amiga, asistí a un acto de amor en medio de la tristeza.
Recuerdo el funeral de mi abuela materna como se recuerdan algunas escenas que no deberían haber sido graciosas, pero lo fueron, como si el dolor, de repente, se descolocara y dejara pasar otra cosa por una rendija mínima.
Entre el amor y las bestias se mueven las dos nuevas antologías de relatos que se presentarán el próximo sábado 27 de junio, a las 19:00 horas, en el restaurante María Maruka, de Getafe (Madrid).
Más 30% de las personas sufre intensamente la pérdida de un amigo, y ese vacío golpea la autoestima y la confianza.
Hockney ha sido y es una forma de resistencia contra la grisura. Un artista que convirtió la luz en argumento y el color en una ética. Su obra no describía el mundo: lo celebraba, lo interrogaba, lo abría en capas. Y quizá por eso su ausencia se siente como una pérdida doble, estética y vital.
Hay artistas que no necesitan marcharse de su pueblo para contar historias universales. Es el caso de Gonzalo Escribano.
El corazón no muere de pena en sentido literal, pero el organismo puede empezar a apagarse cuando desaparece aquello que lo mantenía unido al mundo.
En las últimas luces de la década de los sesenta, cuando el sueño del Verano del Amor empezaba a agrietarse, la cámara de Elaine Mayes se detuvo en un lugar concreto: el barrio de Haight-Ashbury, en San Francisco.
Imagina que estás haciendo tu búsqueda diaria de trabajo en los portales habituales de empleo y, de repente, te aparece un anuncio que reza así: «La NASA busca poetas que relaten sus próximas expediciones espaciales».
En un contexto donde lo femenino quedaba relegado a lo ornamental, ella se abre camino en un territorio que no estaba pensado para ser habitado por mujeres.