La belleza y el costumbrismo manchego de Gonzalo Escribano

La belleza y el costumbrismo manchego de Gonzalo Escribano

Miles de novelas, películas y obras de arte han nacido en las grandes ciudades. Esos lugares que quienes venimos de provincias aprendimos a mirar como destinos inevitables, escenarios donde, supuestamente, todo comienza y todo termina.

Ciudades convertidas en un infinito de asfalto, oportunidades y promesas, donde parece concentrarse el pulso del mundo.

Pero cuando por fin clavas tu pequeña bandera en el kilómetro cero de una gran capital, rodeado de cemento, ruido y miles de vidas que avanzan a toda velocidad, descubres algo inesperado: el alma sigue buscando refugio en otro lugar. Uno más pequeño. Más humano. Más cercano. Un lugar donde todavía importa quién eres, de dónde vienes y quién se sienta contigo a la mesa.

Quizá por eso hay artistas que no necesitan marcharse para contar historias universales. Es el caso de Gonzalo Escribano.

Nacido en agosto de 1985 en Alcázar de San Juan, Gonzalo ha convertido aquello que muchos consideran ordinario en el centro de su universo creativo.

Desde niño convivieron en él dos pasiones inseparables: dibujar y contar historias. Mientras unos recuerdan su infancia a través de fotografías, quienes crecieron a su lado lo hacen a través de una imagen mucho más precisa: Gonzalo con un lápiz en la mano, llenando hojas de personajes, escenas e historias que parecían no terminar nunca.

Aquella necesidad de narrar encontró distintas formas de expresarse. Durante casi veinte años ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito del diseño gráfico y la ilustración, pero también dedicó cerca de una década a construir un particular universo cinematográfico propio.

Escribiendo, dirigiendo, produciendo y materializando proyectos que encontraron su lugar dentro de ese territorio creativo conocido como el otro cine español, con obras tan reconocidas como Tus Monstruos, disponible en Filmin.

Sin embargo, tanto en el cine como en la ilustración, el origen de todo era el mismo: una fascinación profunda por las historias cotidianas. Por las conversaciones aparentemente intrascendentes. Por los personajes anónimos. Por la identidad manchega y por esa manera tan particular de entender el mundo desde los pueblos.

Fue casi por casualidad como nació Costumbre de Club. Una exposición realizada a contrarreloj sirvió de detonante para dar continuidad a una serie de ilustraciones que Gonzalo llevaba tiempo desarrollando.

Lo que empezó como una propuesta gráfica fue transformándose poco a poco en algo mucho más ambicioso: un archivo emocional de la vida rural contemporánea.

Costumbre de Club es una reivindicación de la memoria colectiva, de las costumbres heredadas y de esa belleza que habita en los lugares donde aparentemente nunca pasa nada.

Y en el centro de todo aparece una figura imprescindible: la Abuela Pili. Y es hay personas que se convierten en hogar. Para Gonzalo, ella es precisamente eso. La palabra casa hecha persona. Su influencia atraviesa toda su trayectoria, tanto en lo artístico como en lo personal.

Ha participado en sus proyectos cinematográficos, ha inspirado diálogos, personajes e historias, y hoy continúa siendo una pieza fundamental dentro de Costumbre de Club.

En los últimos años, Costumbre de Club ha crecido de manera notable, especialmente en redes sociales, ampliando su lenguaje más allá de la ilustración.

A través de vídeos, pequeñas piezas documentales y contenidos centrados en tradiciones, costumbres y formas de vida que corren el riesgo de desaparecer, iniciativas como Dintel y Solera han consolidado una comunidad que reconoce en ellas algo profundamente valioso: la necesidad de recordar quiénes somos.

El mundo de Gonzalo, para mí, es casa. La Pili, es casa; sus manos, sus platos, su cocina, un lugar seguro donde me quedaría a vivir. La nostalgia se abraza a la esperanza en cada uno de sus post, de sus vídeos, de sus ilustraciones. Son una carta de amor a lo que permanece.

Porque mientras el mundo sigue mirando hacia las grandes ciudades, Gonzalo Escribano continúa demostrando que algunas de las historias más universales nacen exactamente en el lugar del que muchos un día quisieron marcharse.

Costumbre de Club: Instagram

Suscríbete a nuestra newsletter

Únete a nuestra comunidad. Así podremos invitarte a los eventos que organizamos y estarás al tanto de convocatorias y concursos.