«Gente del siglo XXI»: fotografías sobre los patrones que repetimos en busca de la individualidad

«Gente del siglo XXI»: fotografías sobre los patrones que repetimos en busca de la individualidad

«Gente del siglo XXI»: fotografías sobre los patrones que repetimos en busca de la individualidad

Nuestra sociedad está llena de grandes paradojas. En un momento en el que una de las mayores aspiraciones que tenemos es sentirnos únicos y únicas, de una manera inconsciente, lo único que hacemos es repetir patrones.

Y esto puede ser debido a que sí es cierto que todas las personas tenemos un deseo intrínseco de sentirnos especiales y diferentes, pero a la vez también tenemos una necesidad de sentir que formamos parte de algo, que encajamos.

Es ese sentido de pertenencia y ese afán por no sentirnos rechazados y en los márgenes lo que el fotógrafo Hans Eijkelboom ha capturado en esta serie fotográfica que más que un proyecto artístico podría considerarse un estudio antropológico.

En Gente del siglo XXI (People of the Twenty‑First Century (1993-2013)), el fotógrafo neerlandés dedicó dos décadas a demostrar cuánto nos integramos y cuánto nos mimetizamos con la cultura, las costumbres y las tendencias que nos rodean.

En un arco temporal que comprendió la década que fue entre 1993 y 2013, fotografió a desconocidos y desconocidas en las calles de ciudades como Ámsterdam, Nueva York y París, siempre desde el mismo punto de vista, eligiendo un único hilo conductor visual que podría ir des de una chaqueta o un color hasta una prenda de ropa, un complemento o un gesto.

Después, agrupó las imágenes en cuadrículas, revelando un inquietante ritmo de repetición, unos curiosos patrones que son la muestra gráfica de aquello que nos unifica.

Gente del siglo XXI (People of the Twenty‑First Century (1993-2013)) trata sobre la silenciosa coreografía de la vida global. Eijkelboom captura cómo la individualidad se disuelve en patrones colectivos y cómo mil decisiones personales reflejan el mismo pulso cultural.

Cuanto más se observa el trabajo de este fotógrafo, más se comprende que la igualdad no es lo opuesto a la identidad, sino el espejo a través del cual la vemos.

En contra de lo que podamos creer, estar unidos y unidas bajo las mismas influencias puede ser positivo, siempre que esas influencias sean positivas y constructivas.

Ojalá fuéramos a una en lo que deberíamos ir a una. Ojalá dejasemos de abogar por ciertas formas de individualismo asentadas en el ombliguismo.

Hans Eijkelboom: Web

Suscríbete a nuestra newsletter

Únete a nuestra comunidad. Así podremos invitarte a los eventos que organizamos y estarás al tanto de convocatorias y concursos.