El fotógrafo urbano belga, Jacques Sonck, realiza incisivos retratos en las calles y de estudio, de personajes de todos los sectores de la vida.
En sus fotografías va en busca de arquetipos. Son retratos clásicos, al estilo de Diane Arbus. Sin realizar ningún tipo de juicio, Jacques Sonck confronta al espectador con personas encantadoras e inquietantes: solitarios, excéntricos, marginados y deformes.
Las refinadas imágenes, en blanco y negro, de Sonck contienen una estética sorprendente, a menudo anacrónica, con un excepcional carácter documental. La diversidad de formas dentro de la especie humana, es representada de una manera discreta, sin melancolía, compasión o intención de ridiculizar.


























