Pierre Gonnord (Cholet, Francia, 1963) conoce la cultura gitana desde que en 2006 conoció las barriadas de las Tres Mil Viviendas y los Pajaritos de Sevilla.
Los impresionantes retratos que entonces tomó de adultos, jóvenes y niños han protagonizado innumerables exposiciones. Aquellos personajes oscuros de rostros tallados por el tiempo y el sufrimiento eran, en su mayor parte, gitanos desarraigados que sobrevivían en la periferia de un mundo globalizado en el que a duras penas podían desarrollar su forma de vida. Después, Gonnord hizo otras muchas series con desplazados y supervivientes en el punto de mira.
Hace unos años, alguien le planteó un proyecto dedicado a los solitarios monjes de los conventos portugueses. Empezó el recorrido y, después del tercer encuentro con un nonagenario solitario, decidió abandonar. La casualidad y el destino le pusieron de nuevo ante un campamento gitano en el Alentejo portugués. A diferencia de los que él conocía, estos vivían en carromatos tirados por caballos en medio del campo, en las afueras de las ciudades.
Madres con sus hijos, hombres y viejos, familias completas que mantienen viva la esencia de su cultura. El resultado de este segundo encuentro de Gonnord con el mundo gitano es una soberbia colección de 40 retratos titulada "El sueño va sobre el tiempo", un verso de un poema de García Lorca.
Entre los retratos más sorprendentes destacan los dedicados a algunos de los caballos encargados de tirar de las carretas en las que se desplazan las familias con sus enseres.


La colección es para Gonnord un homenaje a la libertad y el esfuerzo diario con el que esta comunidad lucha por preservar su cultura.


“Nunca seré español del todo ni gitano del todo, pero me siento tan español como gitano, aunque haya nacido en Francia”.







Todas las imagenes © Pierre Gonnord, Courtesy of the Artist and Hasted Kraeutler, NYC.
Pierre Gonnord, texto El País | h/t Feture Shoot