El fotógrafo Philip Haumesser nos muestra la innegable capacidad de la fotografía de convertir en extraordinario lugares y entornos comunes.
Es la magia de la fotografía. Puede que un lugar sea especial de por sí, que una persona transmita mucho en el cara a cara, pero esto se eleva a la enésima potencia cuando lo capturamos con una cámara.
Haumesser empezó a hacer fotos casi por casualidad, al principio por un interés personal de dejar constancia y disfrutar de como crecían sus hijos, para convertirlo después en su modo de vida. Y de ahí, a enseñar a otros a mejorar y sacarle el máximo partido a sus cámaras. El sitio web del fotógrafo ofrece un montón de cursos, tips e interesantes tutoriales sobre fotografía.
Se puede decir que Philip es un fotógrafo hecho a sí mismo, así lo explica él "Aprendí que no es necesario tener la cámara más cara para tomar excelentes fotos. Me di cuenta de que podías ahorrar mucho dinero usando lentes antiguos y obteniendo adaptadores baratos para que las lentes se ajustaran a mi cámara. También aprendí cómo buscar excelentes lugares para fotos en cualquier ubicación al ver cómo la luz llega a ciertas áreas. Esto hizo que fuera más fácil para mí fotografiar en casi cualquier lugar".
Como muchas de las cosas buenas, el fotógrafo llegó a este punto escapando de su zona de confort "Decidí desafiarme a mí mismo para poder tomar excelentes fotos en cualquier ubicación. Así que comencé a dejar que mis clientes eligieran las ubicaciones, en las que nunca he estado antes".
Si a esto le sumamos que mientras hacemos fotos disfrutamos de nuestra familia, cualquier sitio puede convertirse en un entorno de ensueño y el lugar perfecto para hacer fotos si sabemos jugar con la luz, los encuadres y la edición. La mujer de Philiph tomó las fotos en las que vemos las ubicaciones donde fueron hechas las fotos de las que después vemos los espectaculares resultados.


























