«Paisajes domésticos»: el fotógrafo Bert Teunissen captura los lugares que nos habitan

«Paisajes domésticos»: el fotógrafo Bert Teunissen captura los lugares que nos habitan

Cuando uno piensa en todas las casas y los pisos que ha habitado y ha convertido en hogares, llega a una conclusión: esos lugares acaban por habitarnos a nosotros.

Porque esos paisajes domésticos no sólo son espacios que nos resguardan del frío, nos dan calor y se convierten en refugios que identificamos como safe places. Nuestros hogares, en muchas ocasiones, funcionan como esas cápsulas del tiempo que se entierran en los jardines y están llenas de recuerdos que hablan de lo que fuimos.

En los límites que acotan cuatro paredes, podemos encontrar sofás, camas, mesas, fotografías, cuadros, mantas y objetos de decoración, entre otras muchas cosas. Pero hay miles de cosas que no puede ver el ojo humano porque sólo pueden verse con los ojos del corazón y del alma.

Es por eso que cuando una persona contempla una foto de su infancia hecha en la habitación de una casa que puede que ni siquiera exista ya, no se fija en la arquitectura, en el mobiliario, en el papel de las paredes o en los cojines; ve nostalgia, ve amor, ve tristeza, ve alegría, e incluso ve dolor.

Justo esa esencia intangible y atemporal que flota en todos los lugares que vivimos en algún momento y que acaban viviendo en nosotros y nosotras, es lo que el fotógrafo Bert Teunissen ha querido plasmar en su bella y melancólica serie fotográfica Paisajes domésticos.

Durante la última década, el fotógrafo holandés ha documentado cientos de antiguas casas europeas. Entornos sencillos pero carismáticos que irradian una atmósfera cálida y que desafía al paso del tiempo; espacios donde la luz natural es un elemento fundamental del diseño interior.

Detalles del Viejo Mundo llenan cada imagen: papel pintado ornamentado, retratos ancestrales, jamones curados caseros colgados de vigas vistas y vajilla decorativa exhibida con orgullo en las repisas de las chimeneas.

Casas construidas antes de las guerras mundiales, antes de que la electricidad fuera algo común, una época en la que la luz solar desempeñaba un papel crucial en la concepción de la arquitectura.

Teunissen plasma estos últimos vestigios de la vieja Europa con una paleta de colores y una sensibilidad a la luz que recuerdan a maestros holandeses como Vermeer y Rembrandt.

Las casas retratadas en Paisajes domésticos están desapareciendo rápidamente debido a la urbanización y a la nueva legislación de la Unión Europea; pero siempre se mantendrán sobre sus cimientos en el interior de todas esas personas que un día construyeron dentro los recuerdos de toda una vida.

La memoria del alma es algo que jamás podrá estar en ruinas.

Vía Wolf Books.

Bert Teunissen: Instagram

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