Sé que es un cliché que se repite hasta la saciedad, pero no me canso de decir que la verdadera belleza y la verdadera felicidad se encuentra en la sencillez. En ese regreso a lo básico que urge más que nunca.
Un paseo por el campo; abandonar nuestros oídos a los sonidos de la naturaleza; cuidar de los animales y las plantas que nos regala el planeta; respirar aire puro; alimentarnos de lo que produzcamos; entender la familia como un refugio; despertarse con el sol y acostarse con la luna; vivir estando tranquilos y tranquilas.
Mut, de Giulio Squillacciotti.
Dentro de la serie Portrait of a Place producida por la plataforma digital NOWNESS me he encontrado con este cortometraje documental titulado Mut dirigido por Giulio Squillacciotti. Giulio regala 17 minutos de paz y equilibrio mental siendo el observador prudente de un día en la vida de una familia de granjeros y ganaderos italianos.
Rodado en el Parque de los Alpes Oróbicos (Parco delle Orobie) que es una extensa reserva natural de casi 70.000 hectáreas en la región de Lombardía, al norte de Bérgamo, el director retrata con delicadeza y pudor, la intensa jornada de dos hermanos y sus padres que se dedican a criar vacas y ovejas para elaborar productos lácteos artesanales.

Durante el bello y humilde metraje de Mut («montaña» en el dialecto local), no hay frases ni diálogos trascendentes porque no hacen falta palabras para transmitir poderosas sensaciones e invitar a importantes reflexiones.
Uno se plantea mientras lo ve, cuestiones como si su ritmo vital es el adecuado. Si me hacen falta tantas cosas materiales para sobrevivir. Si es ético ser tan injusto con el planeta. Si es posible otro tipo de crianza, otro tipo de sustento y otra forma de vida.
La respuesta se materializa ante los ojos de cualquier espectador o espectadora que sucumba hasta bonita pieza. Lo que cada uno o cada una haga con ella es otra cosa.

Lo único que me hace conectarme con mi realidad (y supongo que con la de la mayoría), son esos breves momentos en los que los hermanos utilizan el teléfono móvil como la ventana a un mundo que no necesitan, que seguramente los haría peores. Prefiero verlos recorrer las montañas con esa agilidad que no tienen los senderistas accidentales que aparecen de vez en cuando.


Disfruta de este pedazo de felicidad que funciona como un oasis en mitad de un mundo que cada vez, parece más absurdo y enfermo.
NOWNESS: Web