Iantha Naicker no trabaja en solitario. Utiliza pequeñas cantidades de azúcar en sus cuadros para atraer a estos insectos, y hacer así que completen sus obras.
El arte de Iantha es efímero, sobre todo por la rapidez con la que se mueven estos bichitos. Sabe que no es fácil, pero el esfuerzo compensa con el resultado de estos bellos trazos.
Aunque cueste creerlo, las hormigas son de verdad y están vivas, tan solo se trata de utilizar un pequeño truco para conseguirlo.
Naicker "soborna" de forma muy inteligente a estas peculiares ayudantes colocando estratégicamente el edulcorante. Así consigue que dibujen crines de león, colmillos de rinoceronte o cuernos de ciervo que inmortaliza en vídeo y foto.
También hace ilustraciones inspiradas en estas maravillosas asistentes a las que además de muy agradecida, encuentra interesantes y fascinantes. En ellas reproduce, dibujadas a mano, cientos de hormigas. Una especie de técnica similar al puntillismo que hace que -aunque pequeño- cada elemento se una al resto para formar una imagen completa. Un reflejo de la mentalidad de estos animalitos que trabajan en equipo para lograr el mejor resultado.
Iantha Naicker: Instagram
h/t: My Modern Met













