Cuando el mundo de la escultura, las instalaciones y las performances se unen, pueden dar lugar a expresiones artísticas de aire vanguardista y de una desconcertante belleza.
En la magia de lo que cada espectador interprete está la esencia del arte; incomodar, confundir, transgredir o generar curiosidad es algo que está al alcance de aquellos que creen en lo que hacen y dan pasos más allá.
Viendo las extravagantes esculturas vivas de Malin Bülow, no podemos evitar que nos venga a la cabeza la pintura de René Magritte "Los amantes", nos generan el mismo desconcierto y nos inspiran esos conceptos que tienen que ver con la falta de identidad y la homogeneidad social en la que vivimos.
Igual, muchas veces, es perjudicial para la obra andar buscándole un significado, podríamos hacer un ejercicio de abstracción y dejarnos, simplemente, cautivar por la belleza de la propuesta y, creemos que la obra de Bülow está llena de ella.
Este artista, que tiene su sede en Oslo, crea instalaciones performativas en las que los humanos resisten y se someten a la tensión creada por trajes de lycra elásticos que los unen a las paredes o los unen entre ellos como a siameses.
Las piezas monocromáticas tienen pequeñas aberturas en el estómago que permiten a los modelos arrastrarse y ocultarse fácilmente, escondiendo sus rasgos al tiempo que resaltan sus movimientos.
A este peculiar artista también le gusta jugar con los tiempos y cuando decide adherir sus materiales a los edificios, el tejido se manipula y se estira durante las presentaciones durante un determinado espacio de tiempo; por ejemplo, para una de sus instalaciones, cubrió las dos entradas de una galería de arte con los trajes y dejó encerrandos a los visitantes durante una hora.
Otras instalaciones menos claustrofóbicas se han producido al aire libre, como la que realizó en 2017 en un antiguo edificio militar a las afueras de Oslo; el artista la describió como una "escultura elástica" o "naturaleza muerta performativa a gran escala" en la que cinco bailarines exploran la tensión de sus ataduras mientras están unidos a la estructura.
El arte es para gustos y, para gustos los colores; a nosotros con que no nos deje indiferentes, nos basta y, Bülow nos ha despertado un extraño interes, casi tan extraño como lo que plantea.
Malin Bülow: Web







