Las intelegentes yuxtaposiciones fotográficas de la mítica revista Lilliput
En 1937 el fotógrafo húngaro Stefan Lorant fundaba esta particular publicación que recogía el trabajo de los mejores artistas y fotógrafos de la época.
En 1937 el fotógrafo húngaro Stefan Lorant fundaba esta particular publicación que recogía el trabajo de los mejores artistas y fotógrafos de la época.
Nuestro país vive un momento convulso y difuso en lo político, y eso afecta, de manera irremediable, en lo social; votar es más importante que nunca en tiempos de partidos de extrema, coaliciones de conveniencia, promesas que no valen nada y juegos de tronos.
Lo admitimos, somos admiradores de las galerías de arte urbanas, disfrutamos de los museos callejeros y creemos en el poder transformador del spray. Nos emociona que las paredes griten y cuenten historias, que la cultura desborde las calles.
A los estudiantes de un curso de 12 días de la Escuela de Diseño de Melbourne no se les dividió en casas, pero si les asignaron como tarea el Banco Gringotts, Grimmauld Place, La Casa de los Gritos y otros lugares favoritos de los fans del universo de Harry Potter.
Este cuaderno de viaje nos traslada a la India por medio de una ventana llena de luz, de color y textos de aire cómico y cercano.
El uso de animales en los circos, un triste espectáculo para grandes y pequeños, está en el buen camino de convertirse en historia.
Hay una parte del arte digital que interesa y emociona porque nos permite participar de él como un elemento más en la composición de la obra, nos permite interactuar con la creación sumidos en un momento mágico.
El arte es un poderoso vehículo de expresión y, en innumerables ocasiones, se ha usado para dar voz a las injusticias y las aberraciones que el ser humano ha cometido, ha servido para concienciar y reivindicar.
Hay una oleada de fotógrafos obsesionados con la manera en que se sincronizan los elementos en los espacios urbanos, como hace, por ejemplo, Pau Buscató; lanzarse a la calle a cazar casualidades es todo un reto.
El artista británico Rowan Mersh utiliza materiales naturales como las conchas marinas para crear estas intrincadas esculturas contemporáneas.