Llegar a casa y sentirse seguro, cómodo y tranquilo en un espacio secreto e íntimo a prueba de todo. Esas son las sensaciones que transmiten los cuadros de la norteamericana.

Las casas son esos lugares que cada cual va moldeando hasta que se convierten en un fiel reflejo de su personalidad, un espacio en el que sentirse a gusto, cómodo, protegido, en total intimidad; un lugar al que llamar “hogar”.
Por eso, cada casa es un mundo, el mundo de la persona que vive en ella, y eso es lo que refleja la artista Ekaterina Popova en sus cuadros, con los que nos invita a ser partícipes de su más secreta intimidad.
Una cama, un ventanal con vistas, dos sillas y una mesa en una terraza… cualquier espacio es susceptible de pasar por el pincel de Popova.



La magia de Popova reside precisamente en el talento que destila para trasladar el “hogar” a un simple lienzo. Sus obras son cálidas, nos atraen e invitan a quedarnos a vivir en todos los espacios que retratan.
En su serie Enjoy The View, todos los cuadros hablan de las almas que residen en sus habitaciones, encerradas en sus universos, como nos tocó vivir en pleno confinamiento a raíz de la pandemia de COVID-19.



La artista dota a las distintas estancias de un acogedor encanto a través de sus trazos que, combinados con una amplia paleta de colores de gran saturación, amplifican la sensación de intimidad que se respira en cada habitáculo.
Porque todos contamos con un espacio al que podemos llamar “hogar”, ese lugar en el mundo donde nada ni nadie puede hacernos daño y donde podemos ser nosotros mismos.




