10 años después de su aclamada exposición de Gustav Klimt, el museo Tate Liverpool muestra las pinturas de su discípulo, Egon Schiele, junto con la sublime fotografía de Francesca Woodman.
Ambos artistas son conocidos por sus retratos íntimos y sin complejos, que miran bajo la superficie para captar las emociones de sus modelos.
Los dibujos de Schiele (1890-1918) son llamativamente crudos y directos. Tenía un distintivo estilo usando trazos rápidos y líneas nítidas para retratar la energía de sus modelos. "Te muestro lo que no ves, la fuerza interna del cuerpo", dijo Woodman (1958-1981), que utilizó largas exposiciones para crear imágenes borrosas que captaban momentos prolongados en el tiempo. Sus fotografías pueden ser surrealistas, humorísticas y, en ocasiones, dolorosamente honestas.
La combinación de los trabajos de estos dos excepcionales artistas ofrece una experiencia visual intensa y una nueva perspectiva de sus personales y poderosas obras.