Clint Eastwood (31 de mayo, 1930) no sólo es el actor icónico del spaghetti western. El bueno de Clint, además, lleva años demostrando que es un director con una mirada única y prodigiosa.
El gesto rudo e impenetrable de este genio empezó a formar parte de nuestras vidas de la mano del director Sergio Leone en la década de los años 60, con filmes clásicos como Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Más tarde, entrada la década de los años 70 y los 80, conocimos al personaje de Harry Callahan en la serie de películas Harry el sucio.
Desde su ópera prima como director en 1971, Play Misty for Me (Escalofrío en la noche), Eastwood ha realizado más de 40 películas y experimentado con géneros que van desde, cómo no, el wéstern, hasta el drama pasando por el thriller. Buena parte de su filmografía ha sido aclamada por la crítica y el público.
Como muestra de ello, te dejamos con 10 títulos imprescindibles que debe ver (o haber visto) cualquier cinéfilo que se precie.

10. J. Edgar

En 2011, a Leonardo DiCaprio le llovieron las nominaciones más prestigiosas cuando se puso en manos de Clint para protagonizar el biopic de J. Edgar, un director del FBI que con tan sólo 29 años reorganizó la institución.
Obsesionado con detener a comunistas, delincuentes y a cualquiera que fuera un peligro para la nación, Edgar ocupó el cargo hasta su muerte en 1972. Los archivos que guardaba celosamente lo convirtieron en uno de los hombres más poderosos y temidos de la historia de los Estados Unidos.
9. Banderas de nuestros padres

El primer acercamiento de Clint Eastwood como director a la Segunda Guerra Mundial fue el díptico conformado por Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, dos películas que reproducen el enfrentamiento entre norteamericanos y japoneses en la batalla de Iwo Jima desde las dos devastadoras perspectivas.
Aunque la cinta aborda las escenas de guerra con un realismo y una crudeza como la que Spielberg recreó en Salvar al soldado Ryan, el director está más interesado en mostrar las mentiras que hay detrás de la política y los medios de comunicación y en mostrar a los soldados no como héroes nacionales, sino como lo que son de verdad: víctimas.
8. El intercambio

En 2008, Angelina Jolie en un registro dramático que debería abordar mucho más a lo largo de su carrera, se metía en la piel de una madre desesperada tras la desaparición de su hijo. Meses después, la policía encuentra a un niño e intentan convencer a Christine Collins de que es su hijo, pero ella sabe que es un error.
Tachada de loca por la sociedad y la justicia, Christine quiere descubrir la verdad en este drama que toma la forma de cuento con moraleja y que está filmado con extrema elegancia.
7. Cartas desde Iwo Jima

La cara B de Banderas de nuestros padres fue rodada el mismo año, en 2006, y servía como la clara prueba de que en una guerra no hay ganadores, ni perdedores: una guerra es una catástrofe humana estés del lado que estés.
Recibida por la crítica mejor que su antagonista, Cartas desde Iwo Jima narra el episodio más cruento de la guerra del Pacífico. El objetivo de la batalla para los japoneses fue conservar un islote insignificante de gran valor estratégico, puesto que desde allí defendían la integridad de su territorio.
6. Un mundo perfecto

En Un mundo perfecto, Kevin Costner interpreta uno de los mejores papeles de su carrera metiéndose en la piel de un asesino que escapa de la cárcel y en su huida coge como rehén a un niño de 8 años con el que entabla una estrecha relación que le despierta sentimientos desconocidos.
Con esta sencilla premisa, Eastwood nos regaló una historia sobre la redención, el amor y la amistad y reinventaba una máxima que siempre ha generado un conflicto: ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.
5. Los puentes de Madison
El Clint más tierno delante y detrás de la cámara pudimos disfrutarlo junto a Meryl Streep en Los puentes de Madison, un maravilloso drama que narra una historia de amor imposible e inevitable que nos regaló uno de los mejores finales del cine contemporáneo.
La escena del coche bajo la lluvia es sólo el broche perfecto a un romance lleno de los atardeceres y los encuentros furtivos de dos adultos que tuvieron la desgracia de encontrarse en un espacio y un tiempo equivocados.
4. Million Dollar Baby

Tras ganar su primer Oscar con Boys Don´t Cry, Hilary Swank volvía a hacerlo engatusando a los académicos y a los críticos a las órdenes de Eastwood, metiéndose en la piel de una boxeadora dispuesta a dejar atrás una vida llena de heridas y traumas.
Increíblemente interpretada y con un argumento desgarrador, el director dejaba al espectador literalmente KO planteando la controversia con un tema que pocas veces se ha tratado tan bien en el cine: el del derecho a una muerte digna.
3. Mystic River

Mystic River es, sin duda alguna, uno de los mejores thrillers del siglo XXI. Este juego de intrigas oscuro y perturbador en el que nadie es lo que parece empieza a desenvolver sus tramas y a destapar sus secretos en el momento en que aparece muerta la hija de Jimmy (soberbio Sean Penn que consiguió el Oscar).
Este hecho, desencadena una serie de acontecimientos inesperados y violentos que pondrá a prueba la amistad de Jimmy, Dave (un Tim Robbins que también consiguió el Oscar) y Sean (Kevin Bacon).
2. Gran Torino

En la línea de Un mundo perfecto, Gran Torino también es como un cuento moderno con moraleja y una historia de redención que vertebra su trama principal en la inesperada relación que entablan un viejo gruñón y racista y su adolescente vecino asiático.
Una persona no deja de aprender nunca, no deja de replantearse sus pensamientos y sus creencias hasta el fin, porque la vida siempre está ahí, esperando a darnos una lección cuando más la necesitamos.
1. Sin perdón

No es casualidad que Sin perdón sea la obra cumbre de Clint Eastwood porque, de alguna manera, cierra un círculo perfecto entre el Clint actor y el director, ese que ha llevado el wéstern por bandera. En 1992, fue nominada a 9 Premios Oscar y se llevó 4, entre los que destacaron el de Mejor Director y el de Mejor Película.
William Munny (el propio Eastwood) es un pistolero retirado que tiene dificultades económicas para sacar adelante a su hijos. Su única salida es hacer un último trabajo. En compañía de un viejo colega y de un joven inexperto, Munny tendrá que matar a dos hombres que cortaron la cara a una prostituta.
Una obra maestra absoluta que pone de manifiesto que el de San Francisco cabalgó con más soltura que nunca una vez tomó las riendas de sus propias ideas, de sus propias creaciones.