La obra de Juan Luis Goenaga será un protagonista más en la nueva película de Woody Allen, “Rifkin’s Festival”, que verá su estreno mundial en la inauguración del próximo Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Zinemaldia.
El cineasta seleccionó las pinturas del pintor expresionista-matérico donostiarra para reproducir escenas aun por desvelar
Para el rodaje, se desplazó parte de la biblioteca, 130 lienzos, material y utensilios de pintura con el objeto de reproducir el estudio que el pintor tiene en el municipio guipuzcoano de Alkiza.
Además, su obra podrá verse en la prestigiosa sala Kubo-Kutxa Fundazioa, en una exposición que recorrerá cinco décadas de trayectoria entre el 4 de septiembre de 2020 y el 10 de enero de 2021.
Juan Luis Goenaga nace en San Sebastián en 1950. Terminados sus estudios, y de forma autodidacta, comienza a realizar dibujos y pinturas. En los años 70 viaja por Europa y entra en contacto con las corrientes artísticas contemporáneas. A su vuelta a Guipuzkoa se interesa por el pasado histórico vasco y la cultura popular, siendo estas las constantes de toda su producción.
Cuando viaja a Italia, con la intención de conocer a los maestros de la antigüedad, se inicia una nueva etapa en su trayectoria en la que se unen la magia, el surrealismo y la abstracción.
Generalmente su obra se configura a través de la observación de la naturaleza, con temáticas tomadas directamente de ella, en tonalidades ocres y con una materia densa y empastada.
En los años 80 incorpora la figura humana en ambientes urbanos con más color. Durante esta década viaja en varias ocasiones a Alemania, y de la influencia allí recibida se deja ver la huella de los expresionistas en su trabajo, en un uso de la materia más violento y gestual.
En 1987 después de recibir el premio Gure Artea del Gobierno Vasco, reside durante algunos meses en París y comienza a incorporar diferentes materiales y objetos a sus obras, buscando una relación directa con el entorno, la vida y lo orgánico.
Los años 90 suponen un reencuentro con sus orígenes; la madurez le aporta una mayor consciencia de él mismo y encuentra en lo primario, en la expresión desnuda, su lenguaje más poderoso, con una pintura oscura que reparte en sucesivas capas hasta configurar una estructura pétrea de marcado protagonismo expresivo.
