A veces, las conversaciones más sencillas y naturales pueden revelar algunos de los misterios más profundos e importantes de la vida. Solo hay que saber elegir al interlocutor o a la interlocutora adecuados.
En una playa que funciona como el oasis de una gran ciudad como Barcelona, un tío y su sobrino disfrutan de la arena y el sonido del mar a punto de acabar uno de los interminables días del verano. En su tierna intimidad, Felipe y Joaquín hablan de las cosas que importan: el amor y la muerte.
Tres minutos bastan para que el cortometraje Mi tío, de Ander Duque nos conquiste por completo por su honestidad y su verdad indiscutibles.
Mi tío, de Ander Duque.
El Primer Premio de la 2ª edición del concurso de vídeos Historias de inclusión que realizamos junto a Iberdrola, es un retrato de la naturalidad con la que debemos enfrentarnos a lo que nos rodea y la simplicidad con la que debemos abordar temas que muchas veces, nos empeñamos en complicar debido a las heridas y las mochilas con las que todos y todas lidiamos.
La idea de Mi tío forma parte de un largometraje que el director Ander Duque está preparando con la historia de Joaquín y su vida junto a Felipe Almendros, que es su tío en la vida real. La película sigue los pasos de Joaquín: sus anhelos, deseos, frustraciones y logros en un entorno al que se adapta y lidera con fiereza. La película se encuentra en fase de preproducción y en la búsqueda de financiación para su finalización en 2026.
Los intérpretes son Felipe Almendros, reconocido novelista gráfico, artista e ilustrador de Barcelona, y su sobrino en la vida real, Joaquín González, que ya ha participó junto a Felipe en la película El arte del frío que también es de Ander Duque y está disponible en la plataforma FILMIN.
El director y Académico de Cine Ander Duque tiene una amplia experiencia en el rodaje de documentales con un claro enfoque social. El guion surge espontáneamente de las premisas que tanto Felipe como Ander establecen previamente y durante el rodaje. No son actores profesionales, por lo que son las situaciones ya definidas las que sirven de marco para que surja la magia de esas escenas improvisadas que luego conformarán el metraje para montaje.
La improvisación y la falta de profesionalidad de los protagonistas dieron lugar a muchas y variopintas anécdotas y hacen que el resultado final sea totalmente real y humano.
«Quisimos que Joaquín aconsejara a su tío Felipe, perdido en sus inseguridades y durante el rodaje, Felipe supo aprovechar esa situación para mostrarse aún más inseguro frente a su sobrino, que no tuvo más remedio que consolarle y reforzar la autoestima dañada de su tío.
La situación nos pareció fascinante al provocar que Joaquín rompiera esos silencios forzados, y acabara sorprendiéndonos a todos», cuenta el director.
El mensaje que nos llevamos es claro y conciso: la vida es más sencilla si se mira con los ojos llenos de pureza y de inocencia. Quizás en volver a lo sencillo resida la verdadera esencia de nuestra existencia.
