Imaginemos serpenteantes raíces de árboles invadiendo y tomando el control de los objetos cotidianos, abriéndose camino a través de los obstáculos para emerger triunfantes. La naturaleza parece vencer a los objetos inanimados y hacerlos revivir, resucitarlos.
Distorsionando aquello que nos es familiar y manipulando nuestra realidad, el arte de Pablo Reinoso logra sumergirnos en un caprichoso y fantástico universo alternativo en el que las cosas no son como parecen.
Al incorporar objetos funcionales (aunque transformados), como marcos de cuadros, sillas, bancos, palas, escaleras o prendas de vestir en sus trabajos, fuerza la confrontación del arte y el diseño.
¿Artista o diseñador? La obra artística de Reinoso se ha desarrollado en paralelo a su práctica comercial. Comenzando por crear diseños de muebles alegres e innovadores en los años noventa, desde entonces se ha hecho famoso por sus dramáticas y conmovedoras interpretaciones de objetos comunes que podríamos encontrar en cualquier lugar.
En 2000, creó un banco de parque para la ciudad de Fukuroi, Japón, en el exterior del estadio de fútbol que fue sede de la Copa del Mundo de 2002. Sus diseños tienen la inusual capacidad de servir a las necesidades humanas diarias, así como de despertar nuestra emoción.
A veces no sabemos donde acaba el diseño y empieza el arte, ya que integra "funcionalidad" en sus obras artísticas.
