Estos delicados accesorios denominados "flores de inmersión" son para los japoneses algo más que horquillas decorativas para el pelo, sobre todo para el artista Sakae.
Los japonenes, por tradición, realizan a mano accesorios para el cabello que significan mucho más que elementos meramente decorativos. En concreto, el artista japonés Sakae los realiza con mucho mimo y de una manera brillante. Se trata de unos delicados adornos florales hechos de resina y alambres de colores.
En realidad, en Japón, estas horquillas se las conoce con el nombre de Kanzashi y las portan las féminas japonesas llamadas maiko. Se trata de unas flores que normalmente brotan en la época del año que las llevan y que combinan con un kimono.
La tradición consiste en esculpir el alambre metálico en formas florales y sumergirlas en plástico líquido. Pero ¿cuál era el fin? Al parecer durante la época del Jōmon prehistórico (en el 1000 a. C.) los japoneses creían que las varillas o los palos metálicos tenían poderes especiales y la capacidad de alejar a los espíritus malignos, aunque no fue hasta el año 1603 cuando las mujeres comenzaron a usar estos accesorios para el cabello.
A partir de ese momento, y en los años sucesivos, los peinados a base de estas varillas metálicas u horquillas, se volvieron más grandes, más extravagantes y requirieron más alfileres y peines, de ahí que el artista Sakae los combine hasta crear vistosos ramos de flores en forma de horquillas de cerezos, margaritas, claveles o flores de loto muy realistas y muy hermosos.
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