Cuando el artista ruso Uno Moralez no está dibujando para el cine y la publicidad, se dedica a difundir en Internet misteriosas ilustraciones, en ocasiones con una estética erótico-terrorífica.
Su trabajo, a la vez estimulante e inquietante, muestra acontecimientos sobrenaturales, situaciones sociales bizarras a lo David Lynch y escenas sexuales incómodamente retorcidas con un aroma absurdo y grotesco.
Demonios, dioses, psicópatas y bellas durmientes pueblan el mundo de Moralez.








