Hay una parte del arte, y más en concreto de la pintura y de la ilustración, que juega a crear en el espectador controversia e incomodidad plasmando la parte más oscura y grotesca de la imaginación y del pensamiento.
Hay muchos que encuentran belleza en el arte que se basa en la violencia, en la sangre, en las vísceras, en el miedo y en la erótica y es que es así como encuentran la forma en que pueden satisfacer unos instintos que ni pueden, ni deben, manifestarse de otra manera.
Suehiro Maruo es de Nagasaki y es un reconocido artista manga, ilustrador y pintor japonés; la mayoría de sus ilustraciones representan el sexo y la violencia de forma gráfica, trabajos a los que se refiere como muzan-e contemporáneo.
También denota una cierta tendencia y preferencia por el cine de terror clásico o clásicos modernos que han generado polémica por sus temáticas; en sus ilustraciones podemos ver a Nosferatu o a Alex, el protagonista de la inolvidable La Naranja Mecánica de Kubrick.
Maruo con 15 años se mudó a Tokio y comenzó a trabajar de encuadernador hasta que, a los 17, hizo su primer acercamiento al manga; su obra fue considerada demasiado gráfica para el formato de la revista semanal en la que trabajaba por lo que, fue rechazada.
Maruo temporalmente se alejó del manga hasta noviembre de 1980 cuando hizo su estreno oficial como artista de manga y comenzó a publicar sus obras; entre sus títulos más reconocidos se encuentran El infierno embotellado, La sonrisa del vampiro o Midori: la niña de las camelias.
Suehiro, a pesar de las ampollas que ha levantado con sus trazos agresivos, es considerado como uno de los padrinos de la ilustración japonesa, no juega en la liga de personalidades como la de Miyazaki, sino más bien en una tan underground como el mismísimo infierno.
Gran parte de su trabajo está prohibido en su país, a pesar de que el arte y el cine asiático dan constantes muestras de una explícita violencia, muy poética, eso sí.
Algunas de sus obras han sido retiradas y censuradas, lo que ha hecho que se le eleve a la categoría de ilustrador de culto.
Como habéis comprobado, no es ningún secreto que el trabajo de Maruo es muy explícito, grotesco, bizarro y desagradable pero, este artista resulta, para muchos, repugnantemente fascinante, para todos aquellos que entendemos que lo inhumano y lo infrahumano puede ser bello.
Suehiro Maruo: Web | Instagram




















