Esculturas de frutas mohosas hechas con piedras preciosas muestran la belleza de la decadencia

La belleza puede ser vista y encontrada en cualquier sitio porque está en los ojos del que ve; hay tantas miradas y perspectivas como personas, y hay individuos que encuentran bella la decadencia y la putrefacción, que saben ver lo hermoso que es el fin de algo.

Kathleen Ryan entienden la descomposición material propia de algo que está quedándose sin vida, como algo que puede ser bonito y, por esa capacidad subjetiva de embellecer lo grotesco y lo desagradabe, destacan sus esculturas de frutas mohosas hechas con piedras preciosas.

 

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"Bad Lemon (Creep)" (2019). Todas las imágenes son cortesía de la artista y de Josh Lilley. Fotografías de Lance Brewer

 

Lo que realmente nos llama la atención de esta extraña y, en apariencia, incompatible dicotomía formal y conceptual, es la capacidad que tiene Ryan de entender y visualizar los tonos y las texturas para reproducir las piezas que imagina; por ese talento y esa virtud, es capaz de reunir en una obra lo feo y lo bonito.

La artista, con sede en Nueva York, utiliza piedras preciosas y semipreciosas como malaquita, ópalo y cuarzo ahumado para formar el simulacro de podredumbre en cada fruta; trabajando a una escala más grande que la real, Ryan crea una base de espuma, pintada con las tonalidades que trazarán las áreas frescas y podridas en la superficie.

 

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"Soft Spot" (2019). Ámbar, amatista, rodonita, cuarzo rosa, serpentina, ágata de árbol, jaspe de la jungla, cuarzo ahumado, granate, ágata, turquesa, jade verde oliva, hueso, lepidonita rosa, vidrio y alfileres de acero sobre poliestireno recubierto

 

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“Emerald City” (2019). Amazonita, ónix, cuarzo, cuarzo rosa, turquesa, esmeralda, jaspe, serpentina, cuarzo ahumado, jade verde oliva, fluorita, amatista, ágata de árbol, jade Ching Hai, lapislázuli, ágata, serpentina rusa, mármol, rubí en zoisita, concha de abulón, hueso, coral, perla de agua dulce, vidrio y alfileres de acero sobre poliestireno recubierto

 

Luego coloca individualmente cada piedra preciosa, con formas, tamaños y colores variados que emulan el cambio de lo fresco y jugoso a lo desagradable. Los limones son su fruta favorita, pero Ryan también trabaja con naranjas y peras, y cada trabajo tiene un tamaño de 15 a 73 centímetros.

Ryan dice sobre su obra, "Las esculturas son hermosas y placenteras, pero hay una fealdad e inquietud que las acompaña".

 

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"Emerald City" (vista lateral)

 

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"Emerald City" (detalle)

 

La creadora ha paseado su arte por importantes galerías como The New Art Gallery en Walsall, Reino Unido o en el Centro de Artes Visuales List del MIT en Cambridge y, nos ha enseñado que hay que mirar siempre bien, encontrar la belleza y la luz e todo lo que nos rodea.

 

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“Serpentine Flurry” (2019). Serpentina, ónix, cuarzo, cuarzo rosa, rodonita, jaspe, unakita, cuarzo ahumado, amazonita, sésamo, jade de oliva, fluorita, lodolita, amatista, ágata de árbol, jade Ching Hai, lapislázuli, ágata, serpentina rusa, mármol, rubí en zoisita, concha de abulón, hueso, coral, perla de agua dulce, madera petrificada, vidrio y alfileres de acero sobre poliestireno recubierto

 

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“Bad Lemon (Creep)” (2019). Amazonita, aventurina, ónix negro, ónix italiano, turquesa, labradorita, cornalina, jaspe de océano, jaspe de sésamo, serpentina, fluorita, jade Ching Hai, cuarzo de nieve, magnesita, ágata, jaspe brecado , rodonita, rodocrosita, ágata roja, granate, ágata de árbol, cuarzo rosa, amatista, piedra lila, piedra caliza, mármol, nácar, hueso, perla de agua dulce, vidrio y alfileres de acero sobre poliestireno recubierto

 

Kathleen Ryan: Instagram

 

 

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