Muchos somos los que encontramos belleza en la imperfección y en todo eso que tiene un aire infantil y desenfadado. Tiene un lado divertido, casi mágico, aquello que parece dibujado por un niño desde su inocente óptica.
Además, hay personas que son expertas en transformar sus defectos en virtudes y expresarlo a través de cualquier disciplina artística, ¿nunca os habéis planteado eso de que es tan malo que os flipa?

Helen Fernandes no sabe dibujar bien pero no le importa, a ella le encanta, y es por su constancia e ilusión, que son muchos los que están dispuestos a prestar su piel como lienzo a merced de esta peculiar tatuadora.
Fernandes lleva sólo tres años tatuando sus imperfectos dibujos de rollo infantil pero, lleva dibujando toda su vida; como ella misma lo relata, "Comencé a dibujar porque mis padres me llevaban a la iglesia 3 veces a la semana y para mantenerme callada, me daban un bolígrafo y un papel...".


Helen es una artista polifacética y, aunque abarca varias disciplinas, ella prefiere desarrollar su lado fantasioso y creativo.
"[...] nunca pensé que podía ser un artista, soy ingeniera mecánica pero, recientemente, pasé a ser investigadora para estudiar la relación entre el tatuaje e Instagram; además, estoy interesada en otros campos, soy influencer digital, doy clases de arte sobre "cómo encontrar tu propio estilo" y trabajo como ilustradora".




La artista confiesa, "Paralelamente a mis actividades "oficiales", he estado involucrado en el arte toda mi vida y siempre he dibujado cosas que son divertidas, lindas, poco realistas y que no siguen las reglas "técnicas" del oficio".
Sus creaciones se han plasmado en tazas, bolsos, camisetas y en cómics realizados por sus amigos; es también muralista, ha hecho flyers para conciertos, fiestas y otros eventos e, incluso, ha realizado algunos trabajos de manicura artística

El mundo del tatuaje comenzó para Helen en 2014 cuando le dibujó un murciélago a un amigo y éste le pidió que se lo tatuara; a continuación, otro amigo quiso tatuarse un gato que ella había dibujado y otro amigo le pidió un dinosaurio; lo que empezó como algo anecdótico se ha convertido en una profesión.


Así nace su cuenta en Instagram, @malfeitona, que signifca "mal hecho" en portugués; a través de ella le han ido saliendo clientes enamorados de lo que hace; compagina su trabajo "oficial" con el de tatuadora.
Fernandes vive en el Salvador pero hace viajes a Sao Paulo para trabajar allí; ha llegado a hacer 30 tatuajes en una semana; los precios de sus creaciones oscilan entre los 90 y los 380 euros.



Helen piensa que su éxito reside en, "[...] gusta mi estilo por lo lindo y divertido que es pero, creo que a la gente también les gustan mis fotos, los títulos que les pongo y mis stories en Instagram, stories que explican mis tatuajes y como se relacionan con las personas".
¿Qué pensais vosotros?¿Dejaríais un trozo de piel a Helen para que diera rienda suelta a su imaginación? Nosotros sin dudarlo.


Helen Fernandes: Instagram