Así son los abrazos perfectos para no poner en peligro nuestra salud ni la de nuestros seres queridos

Ahora que ya podemos vernos sin pantallas, nos hemos dado cuenta que no se trata solo de reunirnos, sino que se hace duro la falta de contacto físico. ¿Quién nos iba a decir que los abrazos estarían "prohibidos" y que íbamos a echarlos tanto de menos?

 

Ilustración con diferentes tipos de abrazos
Eleni Kalorkoti

 

Quizá esto te suene. Estás ilusionado porque después de meses sin ver a tus padres que tan asustados y preocupados han estado o a ese amigo que tanto aprecias o a tus compañeras de trabajo con las que has compartido incertidumbre y esfuerzos durante estos tiempos raros, ¡por fin! ha llegado el momento del reencuentro.

Pero cuando llega el momento del cara a cara (por supuesto mascarillas mediante) aparece un pensamiento que te frena y entristece, "quiero abrazarte pero no puedo, ¿qué hacemos?". El New York Times publicaba recientemente un artículo para ayudarnos a resolver este dilema al que la mayoría nos hemos enfrentado en estas últimas semanas.  

Vaya por delante que lo más recomendable es evitar los abrazos en la medida de lo posible. Es importante no abrazar a personas que pertenezcan a los grupos de riesgo (tendremos tiempo de hacerlo cuando no suponga poner su salud en peligro), ni si alguno de los dos tose o tiene síntomas de la enfermedad, aunque no sean personas mayores o con patologías previas.

 

Dos personas abrazándose
Priscilla du Preez

En cualquiera de los casos lo más aconsejable es que la duración del abrazo sea lo más breve posible, hacerlo al aire libre, evitar llorar (las lágrimas y el goteo nasal podrían entrar en contacto con otros fluidos transmisores del virus), no tocar el cuerpo o la ropa de esa persona con la cara ni la mascarilla y, por supuesto, siempre, siempre, siempre, llevando la mascarilla puesta.

El artículo ha sido escrito con el asesoramiento de Linsey Marr, científica experta en el tema, que se ha basado en modelos matemáticos de un estudio de Hong Kong que muestra cómo viajan los virus respiratorios durante el contacto cercano y otros profesionales de la materia. 

Marr confirma que lo más seguro es evitar los abrazaos, pero en caso de que sea una necesidad vital, una opción es hacerlo con las caras en direcciones opuestas. En este caso, no debemos hablar ni toser mientras nos abrazamos, deberíamos hacerlo lo más rápidamente posible y recuperar la distancia social cuando nos separemos. También lavarnos las manos lo antes posible.

En la misma línea Julia Marcus, epidemióloga de enfermedades infecciosas y profesora asistente en la Facultad de Medicina de Harvard, explica que "mantener los abrazos breves es particularmente importante porque el riesgo de transmisión aumenta con un contacto más prolongado".

Estas son las formas en las que sí y no deberíamos abrazarnos:

 

NO

 

NO abrazarnos cara a cara

Dos personas abrazándose cara a cara
Eleni Kalorkoti

"Esta posición es de mayor riesgo porque los rostros están muy juntos", explica la doctora Marr. “Cuando la persona más baja mira hacia arriba, su aliento exhalado, debido a su calor y flotabilidad, viaja a la zona de respiración de la persona más alta. Si la persona más alta está mirando hacia abajo, existe la posibilidad de que las respiraciones exhaladas e inhaladas de los abrazadores se mezclen".

 

NO abrazarse con las mejillas juntas, mirando en la misma dirección

abrazo con las caras hacia el mismo lado 

Eleni Kalorkoti

También implica un riesgo mayor porque la respiración exhalada de cada persona está en la zona de respiración de la otra persona.

 

 

Abrazo mirando en direcciones opuestas

abrazo con caras en lados opuestos
Eleni Kalorkoti

Para un abrazo seguro y de cuerpo completo, giraremos nuestras caras en direcciones opuestas, lo que evita que respiremos directamente las partículas exhaladas. Usar siempre mascarilla.

 

Abrazo de los niños por las rodillas o cintura

Niño abrazando a adulto por la cintura
Eleni Kalorkoti

Abrazarse a la altura de la rodilla o la cintura reduce el riesgo de exposición directa al estar las caras separadas, aunque el adulto debería mirar hacia otro lado para no respirar sobre el niño.

Igualmente es siempre recomendable cambiarse la ropa y lavarse las manos después.

 

Abrazo por la espalda

El abrazo más seguro para niños y abuelos. El niño puede colocarse delante y podemos besar a nuestros pequeños en la coronilla.

 

Abrazo por la espalda
Eleni Kalorkoti

Por último, los expertos nos recuerdan que estamos en un momento de ahorrar en abrazos. «Abrazaría a amigos cercanos, pero me saltaría más abrazos casuales», defiende la Dra. Marr. «Adoptaría el enfoque de Marie Kondo: el abrazo tiene que provocar alegría», así que si los reducimos a los imprescindibles, mejor que mejor, de paso los valoraremos y disfrutaremos aún más.

 

h/t: New York Times

 

 

 

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