Lo que cuentan los aromas de quiénes somos

Lo que cuentan los aromas de quiénes somos

Nadie se propone recordar el olor de la higuera del pueblo, el jersey de lana de un abuelo, el coche con el que aprendimos que las vacaciones empezaban mucho antes de llegar al destino o el perfume de aquella persona que, sin saberlo, iba a cambiar una etapa de nuestra vida. Y, sin embargo, basta una molécula suspendida en el aire para que todo vuelva.

Quizá por eso hay perfumes que duran unas horas sobre la piel y otros que permanecen durante décadas en la memoria.

Seguro que te ha ocurrido alguna vez. Caminas por la calle, alguien pasa a tu lado y deja una estela. Apenas dura unos segundos, pero algo dentro de ti se despierta. Te giras casi por impulso. No sabes quién es esa persona, probablemente nunca vuelvas a verla, pero necesitas saber qué perfume lleva.

Fotografía de Guillaume Bleyer.

Y es que el olfato es el único sentido que tiene una línea directa con el sistema límbico, el conjunto de estructuras cerebrales implicadas en la memoria, las emociones y el aprendizaje. 

Mientras la información visual o auditiva necesita hacer varias escalas antes de convertirse en recuerdo, los olores llegan por un camino mucho más corto. Por eso un aroma no suele hacernos pensar: primero nos hace sentir y, solo después, entender por qué. La ciencia lo explica y nuestra vida lo confirma.

Por eso un perfume puede llevarnos a una cocina donde hervía nuestra abuela el tomate un domingo de agosto, a un amor que sentimos con fuerza, a un verano junto al Mediterráneo, a la tierra mojada después de una tormenta o a la bufanda de alguien que hace tiempo que no vemos.

A veces creemos que echamos de menos a una persona y en realidad, también echamos de menos cómo olía.

Quizá por eso elegir un perfume nunca ha sido un gesto superficial. No elegimos únicamente un aroma bonito. Elegimos una emoción que queremos habitar, una versión de nosotros mismos y, sin ser del todo conscientes, el recuerdo que quizá un día dejemos en los demás.

Fotografía de Anna Tarazevich.

En divain Parfums hablan del perfume como quien habla de un idioma. No porque exista una fragancia para cada persona, sino porque cada persona acaba encontrando ese aroma con el que consigue decir algo de sí misma sin necesidad de pronunciar una sola palabra. Divain Parfums ofrece alta perfumería sin que el precio sea un inconveniente.

Como las personas, los perfumes también tienen su propia forma de presentarse. Un perfume nunca se revela de golpe. Igual que una conversación importante o una amistad, necesita tiempo.

Primero aparecen las notas de salida: frescas, luminosas y efímeras. Son el saludo, la primera impresión. Después llegan las notas de corazón, el alma de la fragancia. Las que le dan personalidad y permanecen durante horas.

Y, por último, las notas de fondo: las más profundas y persistentes. Maderas, resinas, vainilla o almizcles que siguen ahí cuando todo lo demás parece haber desaparecido. Son las que convierten un perfume en un recuerdo.

En perfumería se dice que un buen perfume evoluciona. Quizá las personas también.

Fotografía de Andrej Lisak.

Aunque ningún perfume determina nuestra personalidad, sí tendemos a elegir aromas que conectan con nuestras emociones, nuestros recuerdos o la imagen que queremos proyectar.

Tal vez por eso existen las familias olfativas, para ayudarnos a entender qué emociones queremos habitar. Hay quien necesita la energía de un limón recién cortado. Quien encuentra calma en el abrazo de un perfume amaderado. Quien se reconoce en la delicadeza de las notas florales o quien prefiere el misterio cálido de los aromas orientales.

¿Qué dice de ti tu familia olfativa?

Cítrica: limón, bergamota, mandarina o pomelo. Aromas luminosos y frescos que suelen conectar con personas espontáneas, optimistas y llenas de energía.

Floral: jazmín, rosa, peonía o azahar. Fragancias que evocan cercanía, sensibilidad y esa capacidad de encontrar belleza en los pequeños detalles.

Amaderada: cedro, sándalo, vetiver o pachulí. Perfumes serenos y profundos que transmiten estabilidad, autenticidad y seguridad.

Fotografía de Lisa from Pexels.

Oriental o especiada: Vainilla, ámbar, especias o incienso. Aromas envolventes, cálidos e intensos para quienes disfrutan dejando una huella difícil de olvidar.

Frutal: fresas, sandía, melocotón. Transmiten alegría, juventud y vitalidad. Son ideales para personalidades extrovertidas, lúdicas y cercanas.

No importa el tipo de persona que seas o la esencia que tengas, en divain Parfums encontrarás el olor que te representa. Por el que serás recordado/a.

Nuestra relación con los perfumes también cambia con nosotros. Cambia con las estaciones, con la edad, incluso con las diferentes pieles, con los lugares que habitamos y con las personas que somos.

Fotografía de Matthew Moloney.

Hay fragancias que elegimos cuando necesitamos empezar de nuevo y otras que dejamos de usar porque pertenecen a una versión de nosotros que ya quedó atrás. Quizá por eso, regalar un perfume, es regalar la posibilidad de convertirse, algún día, en el recuerdo de alguien. 

«Nada es más memorable que un olor. Un olor puede ser inesperado, momentáneo y fugaz, sin embargo puede evocar un verano de la infancia».

 — Diane Ackerman

Fotografía de portada de Annie Spratt.

divain Parfums: Web | Instagram


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