En la Fundación Ortega-Marañón de Madrid, el arte se convierte en herramienta para revisar el pasado desde el presente. La exposición Nuevo Almanaque Nacional de Resistencias, Juventud y Memoria (hasta el 24 de abril de 2026) reúne proyectos, documentos y prácticas que abordan la memoria del exilio antifascista y las formas de resistencia desde múltiples lenguajes, poniendo el foco en cómo se construye y se transmite ese relato hoy.
Según diferentes encuestas recientes, en torno a un 25% de los jóvenes menores de 24 años en España afirma que no le importaría vivir en un sistema «poco democrático». Una cifra que no se puede leer sin contexto: el desconocimiento histórico y la proliferación de mensajes en redes sociales que blanquean la dictadura están haciendo su parte.
«Hay que saber lo que ocurrió para que no vuelva a suceder». La frase se repite en aulas, debates y conversaciones, pero también encuentra su lugar en el arte cuando este decide no mirar hacia otro lado. Desde Cultura Inquieta hemos querido acercarnos a una de esas propuestas que trabajan precisamente en ese terreno: la memoria como práctica activa.
La exposición Nuevo Almanaque Nacional de Resistencias, Juventud y Memoria, organizada por el Instituto de la Juventud (INJUVE) en colaboración con la Celebración de los 50 años de España en libertad, y comisariada por Celia Dosal Carabias y Alba Peña-Muñoz (Asociación Ruta al Exilio), toma como punto de partida un proyecto que, durante más de cinco años, ha conectado a jóvenes con la memoria del exilio antifascista en España. Un recorrido que ha tejido territorios, relatos y formas de contar lo que durante mucho tiempo quedó en los márgenes.

Un almanaque es, en su definición más clásica, un artefacto para organizar el tiempo: días, estaciones, ciclos. Pero también puede ser una forma de reunir historias, saberes y experiencias compartidas de un país o una comunidad.
La exposición se presenta como un conjunto de memorias, resistencias, recursos y saberes compartidos del proyecto Ruta al Exilio, así como otros proyectos de todo el territorio que contribuyen a construir un nuevo relato de la memoria de nuestro país.
Y precisamente ahí se articula su propuesta: un recorrido planteado como un almanaque, dividido en ocho «páginas», cada una centrada en una forma distinta de resistencia y construida a partir de materiales, formatos y aproximaciones diversas.
La página 1, Resistencias caminadas, reúne proyectos en los que el relato se transmite a través del propio recorrido.
La página 2, Resistencias minúsculas, aborda la memoria desde los objetos.
La página 3, Resistencias gráficas, explora la escritura, el dibujo o el grabado como formas de expresión.
La página 4, Resistencias sonoras, articula la memoria a través de la palabra, el canto y la voz.
La página 5, Resistencias audiovisuales, propone aproximaciones desde la imagen en movimiento.
La página 6, Resistencias de copia y pega, se centra en publicaciones autoeditadas vinculadas a movimientos contraculturales.
La página 7, Nuestra identidad, otra forma de resistencia, aborda la memoria desde lo autorreferencial.
La página 8, ¡Y ahora tú!, plantea un espacio interactivo donde el visitante puede producir su propio almanaque.
Entre las piezas de la exposición, encontramos dibujos, diarios, documentos originales, fanzines y materiales que no se habían mostrado antes. Reproducciones de octavillas clandestinas elaboradas por la guerrilla en los años 40 y 50 conviven con grafitis del Fuerte de San Cristóbal, trazados entre 1936 y 1945.

Lo que une todo este conjunto es la intención común de entender la resistencia no como un gesto épico aislado, sino como una práctica cotidiana. Una forma de enfrentarse al olvido, al desarraigo, a la pérdida de identidad.
Nuestra sensación, al finalizar nuestra visita a la muestra, es que esta no busca dar respuestas cerradas. Más bien plantea preguntas incómodas. ¿Qué sabemos realmente de nuestro pasado? ¿Cómo se construye la memoria? ¿Qué ocurre cuando dejamos de contar ciertas historias?
En un momento en el que parte de la juventud se acerca a figuras como Franco desde una simpatía descontextualizada, desligada de la violencia y la falta de libertades que definieron aquella época, propuestas como esta adquieren un valor que va más allá de lo cultural.
La Fundación Ortega-Marañón se convierte, durante estas semanas, en un punto de encuentro entre generaciones, relatos y formas de mirar. Aquí, el arte actúa como espacio donde confrontar lo que creemos saber con lo que aún queda por entender.
«Una mujer corría.
Jadeaba y corría.
Tropezaba y corría.
Con un miedo macizo debajo de las cejas
y un niño entre los brazos.
Corría por la tierra que olía a recién muerto.
Corría por el aire con sabor a trilita.
Corría por los hombres erizados de encono.
Y corría y corría.
Dio la vuelta a la tierra.
Buscando.
Huyendo.
Buscando.
Y no encontraba sitio.
Y seguía corriendo.»
Fragmentos del poema Éxodo, de Ángela Figuera.

Nuevo Almanaque Nacional de Resistencias, Juventud y Memoria no es solo una exposición que habla del pasado. Es una invitación a hacerse cargo del presente. Nos recuerda que la memoria no es algo que se hereda sin más, sino algo que se construye cada día.
España en libertad. 50 años.
Nuevo Almanaque Nacional de Resistencias, Juventud y Memoria
Hasta el 24 de abril de 2026
Fundación Ortega-Marañón (Madrid)
Entrada gratuita