Helena Fernandes es una tatuadora brasileña de 26 años. Su estudio se llama Malfeitona y está siendo todo un éxito en Salvador de Bahía. ¿Su secreto? Sus dibujos son terribles.

Los tatoos de Helena son monigotes que bien podrían ser autoría de niños de cuatro o cinco años. Su éxito es increíble.
Su cuenta de Instagram, en la que recopila trabajos, tiene miles de seguidores. Los tatuajes son denominados por ella como "diseños exclusivos" porque son irrepetibles. Realmente lo son...
Helena hizo su primer tatuaje hace aproximadamente un año. Su ¿víctima? fue su novio. Luego, llegó el turno de sus amigos.
La joven compró su kit para tatuar en Internet y por el alto costo de los materiales, comenzó a cobrar. Comenzó a trabajar como artista profesional en un estudio que armó en su propia casa.
"La gente viene a mí sólo porque quiere algo hecho en mi estilo personal, porque si quisieran algo realmente profesional, buscarían a otro artista tatuador. La calidad no es mi fuerte", afirma con absoluta sinceridad.










