Seguro que todos y todas habéis oído alguna vez eso de ten cuidado con lo que deseas (o lo que pides) porque puede hacerse realidad; pues eso.
Internet está atestada de imágenes que a diario subimos a las redes sociales y en las que vendemos estilos de vida, noches de fiesta o viajes alrededor del mundo, pero esa sobreexposición que llevamos a cabo de manera convulsiva, conlleva el deseo implícito de querer aparecer siempre perfectos.
Esa tiranía virtual que nos lleva a aparentar que la vida es bella y todo a nuestro alrededor es idílico, es la extrema debilidad de la que se aprovechan muchos de los trolls que tiene el sarcasmo y la ironía por bandera.
Uno de ellos es James Fridman que atiende a las solicitudes de miles de internautas de una manera corrosivamente literal. Si alguna vez has pensado que sobra o falta algo en algunas de tus capturas, piensa otra vez.
Fridman, armado del mejor paquete de Photoshop y de un humor que roza la crueldad, solo da lo que le piden, pero desde una perspectiva que aunque no entienda todo el mundo, le ha llevado a tener la friolera de más de dos millones de seguidores en Instagram.
Con unas gotitas de mala leche, otras de humor negro y otras de literalidad extrema, Fridman nos invita a pasear por un museo de ediciones fotográficas con decapitaciones necesarias, zooms estratégicos, encuadres oportunos y teletransportaciones imposibles que no hacen otra cosa que cumplir los deseos de los internautas.
Esperamos que a vosotros también os arranquen sus ocurrencias una carcajada o, al menos, que os dibujen una sonrisa malvada en la cara.
Por cierto, no olvidéis que todo troll también tiene su corazón.
James Fridman: Instagram
h/t: The Mind Circle
