Todos soñamos con tener dinero y tiempo para conocer el mundo, con embarcarnos en aventuras vitales y periplos emocionales que van a darnos otras perspectivas del mundo y otros prismas mentales.
Pero, ¿es lícito viajar a cualquier precio?¿Es justo abusar de la bondad y la generosidad de alguna gente para seguir cumpliendo un sueño? El polémico fenómeno de los "begpackers" comenzó en Asia y se está extendiendo como la pólvora por todo el mundo.

Cuando surge un fenómeno viral y una moda basada en ciertos patrones sociológicos de comportamiento, la moral se pone en tela de juicio y los conflictos y las contrariedades nos asaltan creándonos ciertos dilemas de los que no éramos ni conscientes.
Es justo el caso de los "begpackers" (algo así como mochileros que mendigan); de un tiempo a esta parte, se ha puesto de moda pedir dinero para seguir viajando, algo que, en principio, sería perfectamente lícito porque no va en contra de la voluntad de nadie, ni el pedir, ni el dar.


El problema surge cuando la moda se inicia en países subdesarrollados como, por ejemplo, muchos de los que pueblan el continente asiático; es ahí cuando hay quien piensan que cuatro niñatos con ínfulas de vivir su propio "into the wild" se dedican a mendigar para seguir viajando mientras comparten espacio con gente que mendiga para seguir viviendo.
Como en toda polémica, hay miles de perspectivas girando en torno a un mismo hecho.

"...cuatro niñatos con ínfulas de vivir su propio "into the wild" se dedican a mendigar para seguir viajando mientras comparten espacio con gente que mendiga para seguir viviendo"

Desde un punto de vista occidentalizado y capitalista también hay quien piensa que por qué solo tienen derecho a culturizarse y expandir su mente la gente con dinero, por qué el ciudadano medio tiene que estar trabajando por un sueldo miserable y ahorrando para darse un pequeño viaje al año.
Hay, incluso, quien opina que, desde un punto de vista mercantil, los turistas deben favorecer la economía de un país, no saquear a sus amables lugareños.

Una cosa está clara, el concepto de necesidad es algo muy relativo y, por eso, las autoridades y los oficiales de inmigración de sitios como Bali han comenzado a enviar a estos "begpackers" a sus embajadas para que se busquen la vida; hay funcionarios de estos países que declaran haber tenido casos de turistas problemáticos.

Quizás como en la mayoría de los casos, la virtud está en el término medio; quizás, la opción perfecta sería no privar de su derecho a nadie que quiera viajar siempre que pueda hacer algún tipo de voluntariado en los sitios a los que vaya a cambio de techo y comida o cualquier otro tipo de trueque.
La polémica está candente, ¿vosotros qué pensais?


h/t: Bored Panda