¿Qué es la inteligencia? Puede parecer una pregunta fácil con una respuesta sencilla: el Oxford English Dictionary la define como "la capacidad de comprender" una definición que por sí misma plantea una pregunta cada vez más relevante en el mundo moderno: ¿qué ocurre si está disminuyendo la media de la que se parte para medir esa capacidad en la práctica?
Resultados recientes de importantes pruebas internacionales muestran que la capacidad para procesar información, usar el razonamiento y resolver problemas nuevos ha estado disminuyendo desde mediados de la década de 2010.
La inteligencia humana se basa en nuestra capacidad para razonar, resolver problemas y aprender con rapidez. Sin embargo, diversos estudios científicos han detectado una tendencia preocupante: en los últimos 15 años, la capacidad de las personas para procesar información, aplicar el razonamiento y enfrentar desafíos novedosos ha ido disminuyendo.
John Burn-Murdoch, jefe de datos del Financial Times, advierte que las pruebas internacionales reflejan un descenso en estas habilidades desde mediados de la década de 2010.
La situación es especialmente alarmante en los países con mayores ingresos, donde uno de cada cuatro adultos tiene dificultades para realizar operaciones matemáticas sencillas o integrar diferentes fragmentos de información en un texto.
Más allá del tiempo que pasamos en redes sociales, el problema parece estar en la facilidad con la que interactuamos con la tecnología. "A principios de la década de 2010, usábamos los teléfonos y las redes sociales de manera más activa y autodirigida, obligándonos a pensar", explica Burn-Murdoch. Hoy, los algoritmos, los textos breves y la avalancha de notificaciones han cambiado nuestra relación con la información, promoviendo un consumo más pasivo.
Los estudios señalan que el uso activo e intencional de las tecnologías digitales a menudo es benigno o incluso beneficioso.
Mientras que se ha demostrado que los comportamientos que han despegado en los últimos años afectan a todo, desde nuestra capacidad para procesar información verbal hasta la atención, la memoria de trabajo y la autorregulación.
La buena noticia es que la capacidad intelectual humana subyacente seguramente no se ha visto afectada, pero importa tanto el potencial que pueda tener como la ejecución. Para muchos de nosotros, el entorno digital está obstaculizando esta última.
Las constantes interrupciones y la falta de estímulos que desafíen nuestro pensamiento están afectando habilidades clave como la memoria de trabajo, la capacidad de autorregulación y el procesamiento de información verbal.
En un mundo donde todo está al alcance de un clic, la pregunta es inevitable: ¿estamos desaprendiendo a pensar?
