Crecer es un verbo que se conjuga en plural. Crece quien aprende a atarse los cordones y crece también quien se agacha para enseñarle.
Crecer es aprender a mirarte al espejo y descubrir que ya no eres la misma persona que ayer. Crecer supone también que te queden cortos los pantalones y largos los miedos.
Lo bonito de crecer en familia es eso: que nunca lo haces solo. Siempre hay alguien arreglándote el dobladillo mientras das el siguiente paso.

En ese camino, hay marcas como Kiabi que parece haber pegado el estirón contigo. Que te han visto abrir los ojos al mundo a través del juego, de la rebeldía y los despertares propios de la adolescencia.
Han estado en forma de camiseta del primer día de cole, de ese pijama irrompible que ha sobrevivido a todos los campamentos, o de esa chaqueta heredada entre hermanos y que te hacía ser el rey de la fiesta por unas horas.
Durante más de 40 años, Kiabi ha entendido que cambiar de talla es cambiar de mundo, y que cada mundo necesita rodearse, en la medida de lo posible, de belleza cotidiana.

Kiabi no solo te ha vestido, se ha ocupado de entender tus necesidades porque saben que tú y los tuyos cambiáis de opinión y de estilo, buscando siempre lo bonito, lo resistente y lo práctico. Viste la vida real de las familias: la que se ríe, se mancha, evoluciona, se apoya y se quiere.
Para dar vida a todo lo que las familias demandan, Kiabi evoluciona y se convierte en un ecosistema de marcas al servicio de las familias, con propuestas claras, útiles y pensadas para cada momento de la vida. Es así como nacen sus marcas:
• Ekstract: para atletas de la vida real, que están siempre en movimiento. A veces basta con desconectar, moverse un poco y respirar de verdad, para volver con más energía.

• Kiabi Home: para construir el hogar favorito de todos. Porque cuando la familia aumenta, el salón puede convertirse en cuarto de juegos o en dormitorio. Kiabi quiere que la casa siga siendo el mejor lugar para vivir.

• Kitchoun: para los pequeños pies que inspiran tiernos momentos y dan sus primeros y grandes pasos.

• Beebs: para dar una segunda vida a la ropa compartiéndola entre familias. Porque alargar su uso es cuidar el planeta y también cuidarnos entre nosotros.

• Kiabi: para seguir vistiendo a todos de los pies a la cabeza en todas las etapas de la vida. En las primeras veces y en los grandes recuerdos, sin renunciar a la comodidad y al estilo propio.

Y aquí, con todo este cambio, hay toda una declaración de intenciones. Una casa abierta donde cada habitación representa una forma distinta de crecer: moverse, jugar, compartir, reunirse. Un espacio vivo que celebra que las familias evolucionan, se transforman, se reinventan. Y que la moda puede ser parte de esa transformación.
KIABI CRECE CONTIGO es más que un claim. Es un gracias mutuo. Gracias por acompañarnos en cada estirón, en cada nueva etapa, en cada recuerdo que hoy ya forma parte de nuestra historia.
Tu familia nunca dejará de crecer. Kiabi tampoco.