¿Por qué nos besamos? O ¿cuál es el origen del beso? Quizá sean cuestiones interesantes tanto o más como plantearnos ¿Por qué no nos besamos más y más a menudo?
El Día internacional del beso se celebra el 13 de abril de cada año, una fecha que surgió gracias al beso más largo de la historia, que duró 58 horas y que fue protagonizado por una pareja tailandesa durante un certamen. La pareja, de esta forma, rompía su propio récord de 46 horas consecutivas, logrado el 13 de abril del año anterior. En muchas ciudades, diversos tipos de concursos se organizan este día en los que los participantes deben establecer registros de besos.
Pero ¿de dónde viene el acto de besarse? Una invención que proviene desde tiempos de la edad media y su tradición del amor cortés, una acción que se realizaba como una declaración de libertad ante las prácticas nupciales y amorosas que no llegaban a ningún puerto. Incluso, hoy en día, la infidelidad puede comenzar con tan solo un beso...
Una de las hipótesis gira en torno a que nuestras primeras experiencias relacionadas con el afecto y el amor, en general, provienen desde que somos bebés y comenzamos a succionar el pecho de nuestra madre o de un biberón. Incluso, una investigación reciente nos habla de las consecuencias de no no haber besado nunca en la niñez ni en la etapa adolescente antes del ingreso en la Universidad...
En definitiva, la idea detrás del Día Internacional del Beso es recordar a las personas el simple placer asociado con el beso por el beso mismo, a diferencia del besarse como mera formalidad social o como preludio de las relaciones sexuales o de otras actividades. El besarse puede ser una experiencia gozosa y placentera por sí misma. Es una expresión de la intimidad.
¡¡Y es que es obvio que el mundo iría mucho mejor si tuviésemos la maravillosa costumbre de besarnos y abrazarnos más a menudo!! Os dejamos con algunos de los besos más embemáticos:
¡¡Felices besos!!
