"Mi futuro empieza cuando me despierto todas las mañanas... Cada día encuentro algo creativo que hacer con mi vida"
28 años de la muerte del considerado el compositor y líder de grupo más innovador en la música jazz (falleció el 28 de septiembre de 1991), Miles Davis permanece hoy como un ícono, celebrado por millones de amantes del género y por músicos en general, con un legado imperecedero. A diferencia de leyendas del jazz como Ella Fitzgerald o Louis Armstrong, quienes crecieron en medio de la pobreza y entregaron al mundo lo mejor de su arte después de torcerle el cuello a la desgracia, Miles Dewey Davis III, nacido el 26 de mayo de 1926 en Alton, Illinois, tuvo una vida más privilegiada.
Davis supo encarnar como nadie el espíritu frenético y vanguardista de Nueva York, donde vivió y triunfó como celebridad musical e ícono de estilo.
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Supo tocar con su trompeta las fibras más profundas del ser humano, reveló al mundo una nueva sensibilidad cuyos destellos estéticos evocan el auge del Renacimiento y su regreso al hombre como suprema fuente de creatividad. Guardadas las proporciones, eso fue exactamente lo que hizo Miles Davis a lo largo del siglo XX: concebir un sonido tan único, tan nítido y tan bello que se elevó desde lo más íntimo a lo más universal. Felicidades, maestro.
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