Cinco mensajes que necesitamos escuchar a lo largo de nuestras vidas
La vida tiene sus propias maneras de manifestarse, pero con cierta frecuencia, ocupados como estamos en vivir de otra manera, no la escuchamos.
La vida tiene sus propias maneras de manifestarse, pero con cierta frecuencia, ocupados como estamos en vivir de otra manera, no la escuchamos.
Todo es efímero. En un mundo impermanente, el desapego es la actitud más inteligente.
Hemos ido adoptando hábitos y expresiones que usamos sin percatarnos de las connotaciones despectivas que conllevan. Es hora de desaprender para aprender de verdad.
En el momento en el que se conoció que debíamos quedarnos en nuestras casas, el papel higiénico fue lo primero que desapareció de las estanterías de los supermercados y todos nos preguntamos por qué.
Es común pensar que la resiliencia es algo parecido a una capacidad innata, una facultad que nace de manera espontánea en algunas personas que tienen que afrontar situaciones adversas.
La cuarentena puede ser una magnífica oportunidad para establecer una práctica y cultivar hábitos durante el transcurso de 40 días.
La amenaza que representa el nuevo coronavirus (COVID-19) para la salud física es grave, y a medida que el brote continúa y nos está obligando a aislarnos en nuestros hogares durante día tras día y a adoptar medidas muy severas, el miedo, el estrés y la incertidumbre están horadando la salud mental de miles y miles de personas.
Si andamos preguntándonos si es posible sacarle provecho a estas semanas tan duras y desconcertantes de resistencia y de aislamiento, estaría bien que recordásemos cómo William Shakespeare le sacó un increíble partido a la cuarentena que tuvo que pasar por la peste bubónica que arrasó Inglaterra entre 1665 y 1666.
Estamos en la primera semana de aislamiento, el número de infecciones, hospitalizaciones y fallecimientos causados por COVIT-19 ha crecido sensiblemente, y la esperanza es alcanzar el nivel máximo lo antes posible para luego pasar a la fase con tendencia negativa e iniciar la vuelta paulatina a la normalidad.
La horrible epidemia del coronavirus, ha puesto patas arriba nuestra vida, nuestras emociones, nuestra economía y nuestra libertad como individuos pero, nos está haciendo reflexionar y concienciarnos de la poderosa idea de comunidad y sociedad que tan olvidada teníamos.