Si echáis la vista y la memoria musical atrás, concretamente a los 90, podéis pensar que hubo discos muy importantes e icónicos como el "Jagged Little Pill" de Alanis Morissette o el "(What´s the Story) Morning Glory?" de Oasis.
Lo cierto es, que la década de los 90, en lo musical, fue apoteósica, nada que ver con lo que suena ahora; una generación de inquietos veinteañeros desencantados y llenos de rabia, cantaban al nihilismo, a las rupturas dolorosas, a las drogas, al alcohol y a un mundo que veían que no iba en la dirección correcta.
Pero de entre esa masa de rockeros y rockeras que nos hicieron los intensos que somos y que decoraron nuestras carpetas, las paredes de nuestras habitaciones y nuestras ganas de comernos el mundo, hubo un grupo con un genio loco que puso patas arriba nuestras almas y nuestras mentes.
Nirvana con su disco Nevermind y su single Smells Like Teen Spirit revolucionaron una escena musical que ya de por sí estaba agitada e instauraron el grunge como el género de aquellos y aquellas que teníamos algo que decir, algo que gritar.
El Nevermind ha superado el paso del tiempo, ya van 30 años desde su publicación, con una facilidad abrumadora; sus temas siguen sonando como el primer día y siguen provocándonos esas sensaciones que tuvimos la primera vez que escuchamos lo roto que estaba Kurt, antes de convertirse en el icono que fue y que es.
Hay algo que tampoco hemos podido olvidar de la prodigiosa obra musical de Nirvana; su icónica portada (acuática) y sus fotos son historia de la música.
"Nirvana con su disco Nevermind y su single Smells Like Teen Spirit revolucionaron una escena musical que ya de por sí estaba agitada e instauraron el grunge como el género de aquellos que teníamos algo que decir, algo que gritar".
El fotógrafo, con sede en Austin, Kirk Weddle, fue el encargado de llevar a cabo la gloriosa sesión fotográfica; era casi un novato y se le encargó capturar a una banda semidesconocida; Weddle, no solo realizó la clásica portada, también tuvo que disparar algunas fotos promocionales para la banda.
Para ello, los animó a saltar en una piscina, a sumergirse en el agua y a flotar para que todo siguiera la línea conceptual de la portada; la sesión, que fue bautizada como Float Around, se ha convertido en toda una referencia fotográfica años después.
Kirk Weddle recuerda, “Estaban un poco intrigados con el tema de los instrumentos en el agua [...] fue difícil mantener a tres hombres sumergidos al mismo tiempo y luciendo bien, así que hicimos mucho ensayo y error hasta que finalmente resultaron las capturas".
Para la portada, Kirk colocó una cámara con motor en una carcasa submarina y montada en un trípode en el fondo de una piscina; el encuadre y la iluminación los estudió con un muñeco y una vez ajustado todo, los padres metieron a su niño en el agua.
Weddle tomó 11 capturas antes de que el bebé empezara a llorar; el billete de un dólar y el anzuelo fueron añadidos después; el resultado fue una de las portadas de disco más legendaria de los últimos años y la imagen de unas canciones que van a formar parte de nuestro imaginario para siempre.
Kirk Weddle: Web