Los corazones anchos estiran sus arterias hasta alcanzar a otros corazones que se dejan abrazar. Esto es lo que intuímos que pasa entre el músico Nacho Vegas y el ilustrador Miguel Brieva.
Dos artistas que crean con sus manos, palabras y melodías y que se han vuelto a unir para cerrar un círculo perfecto en Mundos inmóviles derrumbándose, el último álbum del asturiano Nacho Vegas cuyo espíritu ha sabido plasmar en forma de ilustraciones y de diseño, Miguel Brieva.

Nacho se deja la piel y el alma en nueve canciones en las que colaboran músicos de gran trayectoria como Joseba Irazoki, Manu Molina, Hans Laguna, Ferrán Resines y Cristian Palleja. Estos dos últimos además estuvieron al frente del proceso de grabación y mezcla del álbum.
En esta entrega, el asturiano vuelve a hacer gala de su habilidad como letrista y despliega con astucia diversas reflexiones en cada una de sus canciones. Mientras que algunos temas son más introspectivos, otros apuntan a la crítica social con tintes de desencanto y melancolía. A nivel sonoro, esta placa propone sonidos elegantes y cargados de oscuridad.

Esta magia que vive en las atmósferas creadas por Vegas en cada una de sus canciones, ha sido trasladada al mundo físico a través de las manos y del corazón de Brieva. Entre ambos existen códigos artísticos, y diríamos que hasta místicos, que logran concretarse en una obra tan perfecta que no entiende de lenguajes y que ha sido concebida para ser sentida y disfrutada con el alma a flor de piel.
Ambos han creado, a modo de simbiosis orgánica y pura, un objeto susceptible de trascender vidas y de no perderse en las grietas de la memoria. Sueños, duelos, lágrimas, ternura y esperanzas que nos abren los brazos en este precioso disco para no soltarnos jamás.

Mundos inmóviles derrumbándose.
Mundos inmóviles derrumbándose (Spotify, Apple Music)