«Es muy difícil ser feliz sin hacer el ridículo»: Manuel Vicent sobre la felicidad y la vida

«Es muy difícil ser feliz sin hacer el ridículo»: Manuel Vicent sobre la felicidad y la vida

«Es muy difícil ser feliz sin hacer el ridículo». Una sola frase le basta a Manuel Vicent para resolver uno de los misterios más insondables de la vida: el secreto de la felicidad.

Y es que si analizamos un poco su reflexión, el escritor y articulista valenciano no puede estar más acertado. Te propongo un ejercicio: piensa en grandes momentos en los que has sido feliz y piensa en cuántos de ellos, el miedo a hacer el ridículo han sobrevolado sobre tu cabeza.

Cuando has bailado con total libertad encima de la tarima de una discoteca. Cuando te has bañado desnudo en el mar. Cuando te has declarado a alguien sin saber cuál podría ser la respuesta. Cuando te has acercado a alguien en un bar para pedirle su teléfono. Cuando te has atrevido a hablar en otro idioma para poder viajar por el mundo.

Manuel Vicent.

Cuando te has atrevido a cantar una canción en un karaoke. Cuando has superado tu pudor y le has enseñado a alguien lo que escribes. Cuando te has disfrazado en alguna fiesta. Cuando te desnudas por primera vez delante de alguien.

Hay miles de momentos en la vida en los que ser feliz puede implicar sentirse un poco ridículo o ridícula. Pero la sensación final es que ha merecido la pena.

Manuel Vicent nació en 1936, el año en que estalló la guerra civil española. Influido por un viejo profesor humanista y republicano, forjo sus valores y sus ideales antimilitaristas, republicanos, humanistas y anticlericales. ​

Tras obtener la Licenciatura en Derecho por la Universidad de Valencia, se trasladó a Madrid, donde cursó estudios de periodismo en la Escuela Oficial, donde comenzó a colaborar en las revistas Hermano LoboTriunfo y otros medios. En la capital de España conoce a numerosos intelectuales y artistas; entre otros, al también periodista y escritor Francisco Umbral.

Sus primeros artículos sobre política los publica en el diario Madrid y, posteriormente, escribe en El País crónicas parlamentarias que le hacen famoso entre los lectores. Actualmente, a sus 90 años, sigue colaborando en este medio.

Su obra comprende novelas, teatro, relatos, biografías, artículos periodísticos, libros de viaje, apuntes de gastronomía, entrevistas y semblanzas literarias, entre otros géneros. Sus novelas Tranvía a la Malvarrosa y Son de mar han sido adaptadas para la gran pantalla de la mano de José Luis García Sánchez y Bigas Luna, respectivamente.

​El Premio Nadal o la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid son sólo algunos de los galardones que han reconocido el talento, el genio y la sabiduría de Manuel Vicent. Te dejamos con algunas de sus mejores frases y reflexiones.

1. «La perfección es muerte; la imperfección es el arte».

2. «El destino es el carácter. Basta con que un político, un juez, un obispo o un militar sea un tipo vanidoso, frustrado, ambicioso, desconfiado, rencoroso, frívolo o simplemente estúpido para que estas pasiones vulgares en una partida de taberna, desorbitadas por el poder, lleven a una sociedad al cataclismo».

3. «Adán y Eva, después del desayuno, se pusieron el chándal, cogieron las bicicletas y salieron a pasear. A medida que avanzaban se iban creando los caminos, el paisaje, los ríos azules, los valles, los bosques, los animales. Por la tarde crearon también la música de jazz y el güisqui y así hasta la mañana siguiente que fue lunes y ya intervino Dios».

4. «Nunca discutas con el creyente que lleva el fuego del infierno incluso en el mechero. Su fanatismo es peor que la carne de perro».

5. «Las desgracias ajenas pueden incluso desarrollar nuestras lágrimas, pero en el fondo ayudan a soportar el infortunio que todo el mundo arrastra, y aunque la catástrofe de otros despierta nuestra compasión, también nos provoca una secreta alegría morbosa por habernos librado esta vez».

6. «Todo lo que pasa en el mundo sucede ante nuestros ojos, pero ninguna gran tragedia dura más de un minuto en el telediario».

7. «Como las olas del mar, los días y las horas baten nuestro espíritu llevando en su seno un dolor o un placer determinado que siempre acaba por pasar de largo».

8. «Mi lucha por la existencia consiste en que a la hora del desayuno sea mucho más importante el aroma del café que las catástrofes que leo en el periódico abierto junto a las tostadas».

9. «Si basta con un sólo verso insigne para que un poeta vulgar se salve y un escritor mediocre puede pasar a la inmortalidad por una frase feliz que haga fortuna en plazas y mercados, también será suficiente recordar en el lecho de muerte el perfume de una rosa o el sabor de una anchoa para que toda una vida tenga sentido».

10. «La ciencia ha reducido el Génesis a un cuento oriental».

11. «Nuestra generación ha entregado el alma a los contables y todas las pasiones que hoy nos conmueven se derivan de las estadísticas: para saber si somos felices, ahora se hacen encuestas».

12. «Si ante la amenaza de cualquier calamidad se interrogara hoy al oráculo de Delfos, para acertar de lleno le bastaría con estas tres palabras: se veía venir».

13. «La vocación del arma es el blanco».

14. «La imaginación siempre parte de la realidad, y supone un trabajo de la inteligencia. Creo que la imaginación es un producto de la inteligencia basado en el acervo que le proporcionan los sentidos».

15. «Los jueces son como los balones de rugby. Nunca sabes a ciencia cierta de qué lado van a botar».

16. «La infancia termina cuando con la llegada del uso de razón el niño percibe que sus padres no son inmortales. Esa es la verdadera expulsión del paraíso, el final de la inocencia, el presentimiento de la muerte».

17. «Escribir casi entra dentro del placer masoquista».

18. «El miedo a la Guardia Civil está inscrito como un sello indeleble en el inconsciente de los españoles. Estuvieras dentro o fuera de la ley, vislumbrar de lejos en los caminos rurales de España las siluetas de una pareja con tricornio, capote y naranjero fue durante mucho tiempo siempre un mal trago».

19. «Vamos a estar tanto tiempo muertos que no hay por qué precipitarse».

20. «La cobardía es el mejor método para llegar a la vejez».

21. «Cuando las mujeres en el futuro sustituyan a los hombres en los puestos de decisión, cosa que va a suceder en el sigo XXI, ellas estarán sentadas detrás de la mesa y los secretarios y otros subalternos serán valorados por las horas que hayan dedicado al gimnasio».

22. «Dios creó el mundo en sólo seis días, y esa prisa se nota».

23. «El fin del mundo no llegará con una lluvia de fuego anunciada por las trompetas del arcángel ni será producto de las enormes calabazas de una guerra nuclear. Este planeta puede acabar ahogado bajo el insondable cúmulo de mierda que expele la humanidad. Nuestra alma es biodegradable, pero el plástico es inmortal».

24. «El laurel tiene dos destinos: la cabeza del héroe o el estofado».

25. «Una vez comenté con un joven punki que las noches se habían vuelto muy peligrosas. Me contestó: cierto, cada vez hay más policías».

26. «El prejuicio más grande que existe es el de querer ser moderno a toda costa».

27. «Nuestra iglesia ya no quema herejes, apenas imparte anatemas, ha rebajado el nivel de confrontación con la ciencia y las costumbres, pero se ha guardado las llaves de la vida y de la muerte. En ese peaje exige un tributo».

28. «El silencio es el pensamiento abstracto por excelencia».

29. «De momento, la inmortalidad sólo la han conseguido el plástico biodegradable y las prótesis que se llevan los muertos a las tumbas».

30. «Creer que mientras vives no estás muerto es solo una bella suposición, puesto que mucha gente muere antes de morir y no se da cuenta».

31. «El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno ya no le pasa nada».

32. «Guárdate del que pretende darte lecciones con una verdad absoluta o con un bate de béisbol. Son dos formas de partirte la cabeza».

Suscríbete a nuestra newsletter

Únete a nuestra comunidad. Así podremos invitarte a los eventos que organizamos y estarás al tanto de convocatorias y concursos.