‘Tres estudios de Lucian Freud’, la intimidad de la amistad retratada por Francis Bacon
La obra, una de las más caras en subastarse, es fruto de la estrecha relación entre los pintores, vínculo que finalmente se tornó en rivalidad.
La obra, una de las más caras en subastarse, es fruto de la estrecha relación entre los pintores, vínculo que finalmente se tornó en rivalidad.
Quien no tiene amigos “canibaliza su propio corazón”, según afirma el escritor en uno de sus más grandes ensayos.
Con la excusa de la magnífica exposición que se está desarrollando estas semanas en el museo Guggenheim de Bilbao sobre este fascinante enfant terrible de la pintura de la segunda mitad del s. XX, nos acercamos a la figura de Francis Bacon, al artista de grandes excesos, para ayudarnos a entender mejor su obra.
“El hombre que pinta esas fotos horribles”, dijo de su obra la ex Primera Ministra británica Margaret Thatcher. Francis Bacon, el pintor irlandés y uno de los más trascendentes del siglo XX, no es un artista de medianías: se le ama o se le rechaza, porque su trabajo fue -y es- una inmersión hacia el lado más oscuro y retorcido del alma humana, con rostros, cuerpos y figuras desmembradas, mutiladas y expuestas desde distintos ángulos.